Los trolleys, sinónimo de paseo, nos gustaban mas que los ómnibuses. Eran mas amplios, “gordotes”, mas cómodos y como eran lentos, el viaje “duraba” mas, era mas paseo.
Si querías ir hasta Colón, un autobús “estiraba” aún mas el tiempo de viaje. Era un Leyland de Amdet, mezcla de autobús “ñato” y ómnibus cerrado. Las barreras marcaban un límite natural y preciso, los trolleybuses – en nuestra mente infantil – creíamos que tenían un impedimento mecánico en cruzar las vías del tren, es como si no pudiesen hacerlo.
Estas combinaciones ( con micros Thames ) – como las del 10 y el 11 – se realizaban en muy pocas frecuencias y durante pocas horas del día, no recuerdo haber visto mas allá de las 19 hs ningún micro haciendo la cortísima línea 10. El micro que iba a Pueblo Conciliación – el 11 – ya tenía un trecho mas largo de camino, finalizaba en las estribaciones norte de Sayago, en una plaza muy particular, encerrada entre estrechas calles y en medio de las casas de un barrio obrero y humilde.
El 10, el que pasaba por la esquina de mi casa, bullía de niños en el horario escolar, parecía como si se desinflase su pequeña carrocería cuando arribaba al mediodía a la puerta misma de la Escuela. Vivíamos muy cerca, por tanto casi nunca lo “tomaba”, pequeña frustración que solo en contadas ocasiones hacía que mi madre se apiadase y nos subiera a los dos hermanos a hacer el breve trayecto de dos cuadras hasta mi casa. Para nosotros era como un viaje estelar, además rodeado de igual a igual con otros chicos que lo usaban cotidianamente. Era la señal que les decía : ” somos iguales a uds, también usamos el micro”. Y ni que hablar cuando el conductor – guarda nos obsequiaba con un “taco” acabado de boletos. Eso era la gloria, durante días jugábamos con esos pequeños papelitos – que no podíamos desprender – engrapados fuertemente, como si fuésemos los dueños de una gran compañía de transporte.
El cartel del destino decía en mayúsculas : “LECOCQ”, fue mucho tiempo después que nos dimos cuenta que lo que para nosotros era “Lecoco”, en realidad era el apellido de Don Francisco Lecocq ( 1790-1882 ), según Wikipedia, era un estanciero con campos en las orillas del Santa Lucía – donde hoy está el Parque homónimo – y que probó la cría del gusano de seda por primera vez en Uruguay, además de introducir especies animales y vegetales. Fue político y abogado.
¿ Alguna vez viajaste en el 10 ó en el 11 ?

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[...] 1.Los trolleys 66 y 68, los micros 10 y 11 y el 66 – combinación a Colón. 2-La Fábrica de Macetas de la calle Danubio. 3- El Tren a la Tablada Nacional. 4. El barrio que soñamos. 5. Lista ( incompleta ) de bares de Sayago. Si no los has leído te invitamos a hacerlo, si lo has hecho, pues bueno, entonces que esperas coloca un comentario, danos tu opinión acerca de “los mas leídos”. [...]
By: Los “posts” mas leídos por nuestros 2.000 lectores !!!! « Villa Sayago on 23 January 2009
at 10:09 am