Posted by: gabriel | 4 January 2009

Las “fuerzas vivas” : en busca del Liceo en Sayago, en busca de la iluminación de Ariel, en busca de …… mejorar el barrio que aman.

Hoy parece mentira, pero si no fuera por la tenacidad de unos pocos ( siempre son unos pocos ) que bregaban por un liceo para Sayago, el mismo demoraría muchos años mas, sin ir mas lejos hay que ver cuánto mas tarde llegó a Peñarol la Enseñanza Secundaria.

Lo que se oculta detrás de la fría denominación “fuerzas vivas” son los ciudadanos anónimos que dieron su tiempo y pusieron en juego sus contactos para que las autoridades “creyeran” y dieran el visto bueno a un liceo para el barrio.
Yo conocí por comentarios ese esfuerzo, pues la mía fue la generación que entró en el segundo año de vida del instituto a cursar primer año. Todavía los padres podían agradecer personalmente y festejar junto a los que habían conseguido lo que parecía tan difícil, que sus hijos no tuvieran que irse a estudiar a otro barrio.

Antes, había que desplazarse hasta Colón para poder continuar los estudios después del ciclo escolar. Como todos los logros comunes, hoy se han perdido en el anonimato los detalles y los nombres de las personas a las que tanto se les debe.

Lo mismo sucedió con la “quijotada” de iluminar ( “con luz a mercurio” )Camino Ariel desde Garzón al Oeste. Lo que los vecinos denominaban “una boca de lobo” era la realidad ni bien caía el sol para todos quienes vivían por la zona. Unos pocos ( otros pocos de nuevo, ¿ estaría alguno de los ‘pocos’ que consiguieron el Liceo en este grupo también ? ), se encargaron de comunicar a los vecinos la idea, generar los dineros esto es : ir casa por casa hacer la colecta ( yo fui testigo ), exponiéndose como siempre sucede a los comentarios negativos, o a la crítica directa, hacer frente a los inconvenientes, problemas y atrasos que siempre se dan en las obras que requieren de la interacción de varias autoridades ( municipales, de la Ute, gubernamentales, ministeriales, etc ), dejar parte de su tiempo libre y, a veces, de su trabajo, para conseguir algo de bien común.

Un día, las columnas aparecieron al costado del asfalto, al poco tiempo, fueron erigidas una a una, en mucho menos tiempo, el Camino Ariel lucía una iluminación que nos hacía sentir a todos mas protegidos y “cuidados”.

¿ Cómo se llamaban estos “quijotes” ? Nadie lo recuerda. Claro, también disfrutaron del “hágase la luz”, pero dieron mucho mas al barrio, dieron ejemplo.

Es parte de la historia anónima y de las pequeñas mejoras que hicieron que todos nos sintiéramos orgullosos de vivir en Sayago.

¿ Conocés el nombre de alguno de estos héroes anónimos ?.
Saquémoslos del anonimato.


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