Posted by: gabriel | 7 February 2009

El Cartero, uno mas de la familia.

El funcionario siempre era el mismo .Todos lo conocíamos.

Corríamos a informar a mi madre cada vez que llegaba por casa. En aquellas épocas no se enviaban facturas ni recibos por correo, por tanto, cada arribo de un sobre, sabíamos que eran noticias de la familia.

Mi madre se escribía con la su familia en España y con el Tío Miguel.
El Tío Miguel, al que conocí recién hace dos años – por fotos, claro – vivía en Cuba, un país que fue ganando en misterio a medida que se prohibía saber nada de allí. Era hermano de mi abuela, seguimos sus historias a medida que su letra se iba poniendo mas y mas endeble, en la última carta que nos llegó nos contaba que estaba en una casa con otros ancianos y que vivía bastante bien, a mi me parecía increíble que – viendo la letra – hiciera aún el esfuerzo por escribir, era notorio que algún Parkinson lo estaba afectando.

Aún la conservo.Tampoco había matasellos exclusivamente como forma de factura del sobre, por lo que los sellos nos resultaban un premio adicional a las noticias que recibíamos.

Cuando llegaba fin de año y se hacía una preparación de regalos, siempre había algo, por mas sencillo que fuera para “premiar” al portador de buenas noticias : a nuestro cartero.
En aquellos tiempos, incluso los familiares dentro de Montevideo tenían la costumbre de enviarse postales y salutaciones de fiestas, eran ceremonias – como la elaboración de pesebres – a las que se daba su tiempo y su importancia cuando la tradición lo indicaba.

Sayago, un barrio de casas bajas, sin incidencia visible de muchos edificios de apartamentos y con vecinos fácilmente accesibles siempre fue un lugar para relacionarse con los funcionarios, aunque fueran los tan antipáticos ( por su función ) que al solo grito de “Impuestos!!”, ponían nerviosos los bolsillos de nuestros padres.

¿ Qué otros funcionarios llegaban ?

Bueno….Yo recuerdo al cobrador de la Ute, al de los Impuestos – que nombramos – al que traía unas “tarjetas perforadas” con las que se pagaban también otros tributos ( que por supuesto ni recuerdo cuáles eran ), al cobrador de Ose, al de Casa de Galicia……Eran visitas obligadas de primeros de mes, aunque muchos ellos recibían la pregunta : “¿ en qué otra fecha pasará por aquí ?, aún no hemos cobrado, sabe ….”

También era “a domicilio” el reparto de Agua Sirte. Nuestro camionero….que continuó siéndolo a pesar de haber ganado la lotería un fin de año…. nos proveía del “liquido elemento” sábado a sábado. A lo largo del mes “era una verdader romería” – como decía mi abuela – la gente que pasaba por casa.

¿ Qué vendedores, funcionarios o cobradores recordás que visitaban tu casa ?


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