Posted by: gabriel | 14 February 2009

“Un limón, medio limón, dos limones….”

“Un limón, medio limón, dos limones….”
Los juegos a la hora del recreo

Media hora.

Daba para todo.

Tocaba el timbre y salíamos como bólidos. Unos minutos para comer la “merienda”, disfrutar del alimento y recomponer fuerzas y ya estábamos a “la órden”.

Se “jugaba” a muchos juegos, por supuesto había diferencias por edad y por sexo, las niñas no jugaban a muchos juegos “de varones”, había modas también que hacían que éstos variaran por temporadas.

Recuerdo algunos, por ejempo la clásica bolita. Elegíamos las partes del patio mas “lisitas” pero eso sí, de tierra, nadie quería jugar en el hormigón, donde no tenías control de dónde podrían llegar el “bochón” o la “minguita”. Se jugaba por figuritas, no había deporte amateur, no señor. Por figuritas, por bolitas – también – o luego por chapitas, pero era por “plata“.

A la bolita unas temporadas, como en el Casino, según te fuera la suerte en tal juego, abandonabas uno y seguías con otro, otras veces se jugaba al “chante piedra”. Mientras unos niños corrían otros hacían volar sus pedazos de baldosas irresponsablemente por el aire, ahora lo pienso y si lo hubiera visto con ojos de adulto hubiera sido el primero en prohibirlo.

¿ El reglamento del “chante” ?

1. se hacía una “troya“, o sea un dibujo de un círculo para la “salida” de la partida.
2. desde lejos los jugadores tiraban sus piedras ( se elegían idealmente, los “cuadraditos” de las clásicas baldosas de calle, que se dividían ) hacia la “troya“.

El jugador que quedara mas cerca del centro – o dentro – era el último en “salir“.

3. Los jugadores salían de la “troya” y se “estaban“, esto es : se tiraban a una distancia ideal, que impidiera que el que salía luego “te chantara” y que a su vez, hiciera relativamente fácil entrar en la “troya” cuando te tocaba jugar a la inversa.

4. un vez que se tiraba el último, el primero hacía el recorrido inverso, o sea se tiraba a la “troya” y luego salía a “chantar“.

Cuando se volvía a salir de la base, había que cantar “corrido” si las piedras de los contrincantes estaban cercanas, pues así, se “chantaba” una y luego se pasaba a la otra. Si alguno de los jugadores te había cantado “no-corrido” había que retornar a la base – la “troya” – y rehacer el tiro.

5. era un juego de estrategia, a veces, las piedras de los contrarios estaban tan lejos que convenía quedarse cerquita de la troya, esperando que los demas se acercaran y erraran para que “chantarlos” fuese muy sencillo.

6. mas o menos igual era el reglamento de la bolita, en realidad el del chante se sacó por imitación, eliminando el “hoyo” por la “troya“.

Pero….jugábamos. También era por algo que “doliera“, figuritas, recuerdo una colección de la cual no tuve el album pero sí muchísimos cromos, se llamaba “Hazañas Espaciales“, ¿ te acordás ?. Se dió que con un compañero, al mejor estilo de los tahúres de las películas del oeste, habíamos encontrado un “cande“, un chico de otra clase al que desplumábamos recreo a recreo, con Alvaro – ese era mi “compinche” – a veces nos dejábamos ganar para que el chico, “el rubio“, nunca supimos su nombre, se endulzara con que a veces nos ganaba y siguiera siendo nuestro partenaire recreo a recreo.

Sí, ya sé, eticamente no era lo mejor. Pero no sabés la cantidad de figuritas que llegamos a tener entre Alvaro y yo !!!.

Los mas grandes jugaban invariablemente al Voley, era toda una ceremonia que se repetía diariamente : ir a buscar la red, colocarla, tensarla, jugar y luego hacer la tarea inversa, devolviendo la llave a la maestra.

Las niñas jugaban a muchos juegos, a veces y según nos gustara una u otra, nos plegábamos los varones, jugábamos al Antón Pirulero ( no te rías, las cosas que uno puede hacer por una chica !! ), a la mancha, sobre todo a la “mancha venenosa“, aquella en la que tenías que tratar de “manchar” a otro agarrandote con una mano en el lugar donde te habían “manchado ” a vos, que por lo general era en una pierna o en algún sitio difícil.

También se jugaba a la escondida.

Las modas traían a los “yo-yós“, aquellos que decían profesional” en propio producto. Venían asociados al impulso que se les daba en la televisión, lentamente las tendencias eran impulsadas por el “mercado“.

No pasaba, por ejemplo, con los trompos, que cada tanto reaparecían. Los había de todas formas y sobre todo colores, porque los mas los decoraban pintándolos para que al bailar se lucieran mas. Muchos les afilaban las púas, porque como se jugaba con la famosa “troya“, si te sacaban un trompo de un “puazo” debía quedar la cicatriz.

Estos juegos de “varones” se repetían y practicaban en los barrios, para que cuando llegaras al recreo ya tuvieras un entrenamiento básico y no empezaras “perdiendo“.

No había Play Station, ni MP3, a lo sumo el “sacariola“, aquel juego de plástico que promocionaban en la tv y que tenía una bolita adentro que tenías que sacar : “¿ sacará la bolita?. Sacariola !!” , decía la publicidad.

¿ A qué se jugaba en tu escuela a la hora del recreo ?


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