Posted by: gabriel | 19 March 2009

Uno de los “grandes médicos de familia” : el Dr. Guerra.

Cuando un paciente se atendía con un médico que resultaba muy bueno solía decirse de él : “ es una eminencia”. Lo increíble es que solo los médicos eran “eminencias”, solo ellos podían recibir este adjetivo, por ejemplo, un dentista no era “eminencia”, tampoco “un arquitecto” u otro profesional.

La realidad confirmaba el carácter de “eminencia”, ese es el caso del Dr. Guerra.
Vivía y atendía en su regia casona de Avenida Garzón casi Ariel, la que está detrás del Bar Alonso.

Su consultorio estaba en la planta baja, conectaba internamente con la casa de arriba a la que se llegaba desde la calle por medio de una gran escalera central, como en las casas señoriales que vemos en las películas.

Todos lo conocían, muchos de los niños del barrio – de la generación de mi madre – habían sido atendidos por él, en aquellos años recién aparecían las sociedades médicas, los “gallegos “ inmigrantes fundaban entonces la reconocida “Casa de Galicia”, mi madre fue muy amiga de Martha su hija, en fin, no en vano era el “médico de familia”, estaba al corriente del vecindario pues vivía en él.

Era un hombre bajo, permanentemente de guardapolvos, canoso casi diría de cabellos blancos, apenas calvo, de un hablar muy calmo y tranquilo con un bigote que impedia ver mover sus labios, todo él transmitía una paz y tranquilidad que ya estaban en el comienzo de la mejora del paciente.

El Dr. Guerra salvó a mi tío Ramón. Con 30 y tantos años Ramón, empezó a sentir un fuerte dolor en el pecho, recién había vuelto de su trabajo y lo comentó en casa. Mi abuela y mi madre lo llevaron a ver al Dr, que lo atendió prontamente. Tan pronto como que le dijo, “directo a Casa de Galicia”. Fiel a su carácter, Ramón no hizo caso del todo, fue a su casa se “pegó” un baño y recién luego marchó a Urgencias, sin prisa pero sin pausa.

El diagnóstico : pre-infarto.
Es probable que solo años antes no se hubiera salvado, la coincidencia del médico que lo conoció desde niño mas la pronta atención de la Sociedad Médica, hicieron lo suyo y ha contado ese y otros tantos cuentos mas, los que lo conocen saben lo que digo, pues por hablar no se queda atrás.

Hoy la casa del Dr. Guerra se vendió, su estado actual – por lo menos la visión que tengo – era bastante lamentable, por lo menos en el exterior, con hierros y materiales amontonados en su jardín. No deja de ser una pena que no se mantenga como patrimonio y memoria del profesional que vivió allí.

¿ Tu familia se atendió con el Dr. Guerra ?, ¿ qué recuerdos tienes ?


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