Posted by: gabriel | 29 May 2009

Un vergel en 50 metros cuadrados : el “jardín – huerta” de mi abuela.

Un arbusto hoy casi desaparecido de los jardines : los transparentes

Un arbusto hoy casi desaparecido de los jardines : los transparentes

Según la ubicación de la casa, bien al frente o bien al fondo, muchísimas viviendas tenían un jardín-huerta que trabajaban con extremo cuidado sus propietarios.
El de casa, que estaba al frente, se le sumaba el esmero que ponía mi abuela, que había venido de su aldea coruñesa, con el recuerdo de todo lo que podía cultivar en esos escasos metros cuadrados.

Fue con el tiempo y los cambios de paradigma que aprendimos – los nietos de estos inmigrantes – que la ecología, la agricultura sustentable y la economía hogareña, pasaban por estas tareas que nosotros -“pichones urbanitas”- aún no reconocíamos.
El jardín de unos cinco metros de ancho por unos 10 ó 12 de fondo tenía un caminito de apenas unos 80 cms al centro que llevaba hasta el porche mismo de la casita que había construído mi abuelo. Separaba el jardín de la calle, un alambrado de lo mas prosaico, con unos arbustos de “transparentes” que le daban un tono de verdor a lo largo del año.

En esos dos pequeños pañuelos de tierra, supimos tener ( y la lista parece que perteneciera a un gran campo …..) : dos ciruelos, un limonero, un cedrón,un duraznero, un tangerino y un manzano. De estos árboles el mas pródigo siempre fue el limonero, los demás tenían casi una función testimonial, quizás no estuvieran cuidados y tratados como debían, pero el hecho es que no daban todos los frutos que esperábamos….

Dependiendo de la época del año, se plantaba – entre los árboles – , digo “se plantaba”, en realidad debería decir “plantaba mi abuela “ : acelgas, lechugas, tomates ( con sus correspondiente armado de “tomateras” de caña ), papas, coles, zapallos ( de los grandes y zapallitos ) y alguna espinaca. No faltó algún año el maiz,de dónde sacábamos unos choclos medianos. En los “huequitos” que quedaban, sobre todo debajo del limonero, solía crecer el orégano, el perejil y la albahaca.

Mas hacia el fondo, pasando el porche, una higuera de higos negros, nos surtía de producto para una rica mermelada que preparaba mi madre.

Como por arte de magia, las flores sustituían a los vegetales cuando ya se habían “cosechado”, vi con mis propios ojos crecer claveles, crisantemos, las llamadas “bocas de sapo”, dalias ( unas dalias violetas muy grandes ), y sobre el costado derecho en el lineal del alambrado que separaba con el otro terreno : cartuchos.
Nos visitaba muy seguido Emilio, el esposo de la prima de mi madre, un hombre de campo viviendo en la ciudad. Trabajaba en la Agronomía, conocía de injertos y de plantas mas que un botánico, colaboraba con mi abuela, proveyéndola de las rosas mas extrañas en cuanto a colores que he visto, además de ello, hacía las podas y fumigaba con algún producto cuando correspondía.

Pero cuidado, no pienses que el trabajo de mi abuela era “testimonial”, que se llevaba los méritos y otros hacian el labor, no, no señor !!, su quinta era su orgullo pero también su trabajo.

Los tiempos cambiaban, sombras muy oscuras se cernían sobre el país, cuántos tiempos se hicieron menos difíciles por la “producción de nuestra huerta familiar” !!
Con el tiempo supe que algunos padres de mis amigos en parcelas no mas grandes que la nuestra, plantaban vid y llegan hasta a hacer vino con sus cosechas !! El suelo de Sayago !! semilla que caía, planta que crecía !!

¿En tu casa qué plantaban ?, ¿ qué recuerdos tenés de la “quintita” familiar ?


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Responses

  1. Bueno, Gabo, llegué a este post por el otro, el de las flores.

    Y la verdad lo primero que me llamó la atención es la acertada anotación de los “Transparentes”, yo no ví más!.. Es cierto, debería proclamarse especie en extinción al menos de Montevideo, porque cuando yo era gurí, había por todos lados.

    Yo usaba las hojas rotas habilmente al sesgo para chiflar con la membrana que les quedaba al romperlas, puestas sobre la lengua.

    Aunque recuerdo que en la esquina de Gabito y Sauce (Chala) hay, y en la esquina de Gabito y Millán, también.

    Ahora, En el fondo de mi casa en Piedras Blancas recuerdo que había una Pitanga !!, un par de limoneros, dos nísperos, un naranjero, todo un tejido con enredadera de moras o morera.

    Tres o cuatro hiladas de acelgas y tomates, dos parras enormes, y unos bananeros que DABAN BANANAS , chiquitas pero daban.

    Qué bueno que me trajiste los recuerdos…. los transparentes.. paahh

    • Es que hay vegetales que parecen que “han caducado“, o sea, ni se los planta ni se los ve mas, entre esos están los anotados transparentes y los nísperos también los podríamos incluir…incluso en algunas casas viejas se veían nogales….que daban unas nueces muy verdes pero nueces al fin.

      Aquí – en Barcelona – los transparentes tienen una vitalidad enorme, se usan como arbustos en plazas, para separar zonas peatonales de los edificios particulares, se los planta permanentemente. Otro comentario que me gustaría hacer es acerca de los ombúes : he encontrado aquí en Esplugues donde vivo, ombúes pequeños, plantados en las rotondas y en algún que otro parque, por ejemplo en el puerto de yates de Barcelona es la especie predominante, consultando con un lugareño – no se rían ! – se interesó y fue al botánico, porque viendo tanta abundancia yo mismo empecé a sospechar que quizás en lugar de ser un arbusto pampeano, era un producto europeo. Pero no, mi amigo me confirmo que consultando en el departamente de flora del Ayuntamiento le dijeron que era una especie sudamericana. Todo esto me lleva a preguntarme : ¿ porqué nosotros no plantamos ombúes ?, a duras penas se respetan alguno, como el que hablamos de Garzón y Pintos Cardeiros, y en Montevideo el de Pocitos, no se trata de vegetales difíciles de “venir” y sin embargo los hemos destinado casi a espacios museísticos, como si fueran los últimos de una especie que se extingue.

      Otro artículo que habla de los ombúes lo encontrás en :Las retamas, los transparentes, las campanillas y el ombú de Sayago

      Ya se habrán dado cuenta, soy un eterno “preguntante”, me encanta saber mucho de los sitios donde he vivido, y entre ellos el fundamental es mi viejo barrio : Sayago, y muchas veces las explicaciones a cosas que desconocemos las encontramos en sitios distantes o muy distantes – pero en el tiempo, como ahora .

    • Miguel, cómo nos llamaba la atención ver en los noticieros – lo recuerdas – a los jubilados japoneses que usaban los laterales y continuación de banquinas para hacer huertos y pequeñas quintas,” y sin embargo recuerdan, las cosas por la mitad “, como canta Jaime, porque en nuestra infancia, en casi todas las casas que poseían unos pequeños metros cuadrados con tierra, se plantaba DE TODO y lo que es mejor, nos lo comíamos, todo orgánico, todo natural.

      Es un ejemplo a seguir, de nuevo : tomado de la inteligencia de nuestros antecesores, los queridos abuelos !!

  2. […] por Martín Ximeno : ya he hablado largamente del jardín-huerta de mi abuela ( leer “Un vergel en 50m 2: el jardín-huerta de mi abuela “ ) por lo que no nos vamos a reiterar, vayamos a los otros, al lado de mi casa vivía Don Jeremías, […]


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