Posted by: gabriel | 31 May 2009

Pedro Boggiani, calma de verano

Recodo terminal de líneas, semblanza veraniega de Pedro Boggiani, foto cortesía de AMdeT

Recodo terminal de líneas, semblanza veraniega de Pedro Boggiani, foto cortesía de AMdeT

Siempre fue una de las calles mas tranquilas del barrio.

Como que su “cortedad” le daba ese carácter, mezcla de negocios que cerraban, fondos de locales, algún bar y una amplitud hacia la vía que la hacía como un estuario, el Río de la Plata de las calles.

Sus “afluentes” traían a los omnibuses y troles playeros a sus veredas, allí terminaba el 2 desde su lejano Malvín y el 68, luego de recorrer casi toda la ciudad, luego serían el 522 y el 526, desde Pocitos y Malvín respectivamente.
Quizás sea por eso que no recuerdo, no me han quedado grabadas imágenes “invernales” de este rincóncito sayaguense.

El cansancio de recorrer media ciudad al regreso del baño playero, hacía que no hubieran gritos, ni locuras, un lento caminar de niños hacia “la casa de cada uno“, sacándose lo poco de arena que quedaba en la ropa, el resto se lo llevaba el propio trole u ómnibus.

La sombra de los paraísos – que los coches elegían con cuidado – refrescaba la espera de guardas y conductores, y si algo mas era necesario, allí los bares siempre tenían sus puertas abiertas.

Un compañero de Preparatorios del Miranda vivió allí, el gran Hugo – Oscar lo nombra integrando el CJS – y fue el único vecino que conocí de esta callecita.

Los escasos 200 y pico de metros se dividían en dos : cercanos a la Estación, habían negocios, en un tiempo hasta una farmacia – donde Don Francisco Garrone ejercía de responsable Químico – si no recuerdo mal, era la farmacia Sayago, luego venían unas edificaciones que no puedo identificar, había incluso un galpón, depósito de algo, no lo sé, pasando 18 de Mayo, donde en la esquina supo haber un almacén como los “de antes”, me hace recordar al que hubo en 28 de Febrero y Propios, con pisos de tablas largas, largo tiempo para atenderte ….sin apuros…

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Luego unas bonitas casas, algunas de ellas con jardín, la casa de Hugo, con unos hermosos ventanales – muy al uso en el “viejo Sayago” – y en un tiempo, la oficina de Correos en la esquina con Ignacio Rivas, pegadita a una gruesa columna del tendido de trolebus, que hacía que solo si eras muy flaco, pudieras recorrer esas veredas.
Una hermosa casa ( deberíamos incluirla dentro de las construcciones notables del barrio ) era vecina de esta pequeña oficina postal, a mano derecha.

Las vías del tranvía que venían desde Ariel, le daban un aire aún mas perdido en el tiempo a esta esquinita, hacían una graciosa curva para entrar en Boggiani rumbo a la Estación, y ya lo anotamos en otro post, es el único sitio, junto con el desaparecido túnel, donde se conservan restos del paso del tranvía.

Algunas veces, como en la foto que ilustra este post, los coches de Cutcsa acortaban sus destinos y también dormían una siestita junto a los de Amdet, total, aquí parecía que la somnolencia se contagiaba.

¿Qué recordás de tus paseos a la playa ?

Foto cortesía de AMdeT : Asociación Montevideana de Entusiastas del Transporte, entidad que se encuentra restaurando un trolebús Ansaldo.


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Responses

  1. RECUERDOS ETERNOS:

    En el 4883 de Pedro Boggiani, un febrero del 69 viví mi primer noche de casado… Después de arrastrar por 320 kilómetros desde el Litoral, tachos y latas de conserva, guirnaldas y enormes carteles pointarrajeados con obcenidades en techo y costados de mi camionetita Panhard…
    Los detalles de la noche no interesan…

    Pero sí vale el amanecer que tuvieron los vecinos de esas dos cuadras de la callecita, con ese vehículo parado en la puerta de la casa de mi cuñado el Bocho y mi hermana… ME DIERON LA CAPTURA DE INMEDIATO… El timbre de calle sonando cada 40 segundos, el teléfono con insinuaciones pecaminosas…. terrible…

    A las 9 de la mañana, todos los petates arriba y un violento rajar hacia el Chuy para zafar de la persecución… Hermosos días, que forjaron a mi primer hijo… hace ya… Bueno… un tiempo de vida.-
    ¡Lindo volver a vivirlos! ¿no?…


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