Posted by: gabriel | 29 October 2009

Enzito

De Ariel y Raffo a la 9 de Julio ( foto Jorge Sanguino, 2009 )

De Ariel y Raffo a la 9 de Julio ( foto Jorge Sanguino, 2009 )

Lo primero que te llamaba la atención cuando te hacías del círculo del gordo Enzo ( cosa que no era fácil ) era su llavero. A diferencia de la gente “normal”, la llave de la puerta de entrada a su casa era del estilo de lo que podría ser un castillo medieval y no exagero. Don Scilinguo – tano-tano- se había asegurado que nadie le hiciera una copia, es mas, no quisiera saber qué habrían hecho si Enzo o Toru ( su hermano ) la perdían o tenían que hacer una copia.

A pesar de eso, usualmente entraba a su casa por la entrada grande, la del garage.

Vencida la resistencia que ponía Enzo en dejarte acercar, luego, descubrías en él a una persona sensible – pero de carácter – creativo, con mil intereses – que además compartía – y con una capacidad de trabajo interminable.

Enzo había integrado junto con los hermanos Quesada, Elena y Leonardo Rumbo, Laura Acosta y Alicia Cobas, el núcleo fundacional del club Leo Colón – Villa Colón. Invitados ahora por los Leones de Sayago pasan a formar parte del grupo fundador del nuevo Club, allí lo conocí yo.

Muy celoso de decir – ya en ese entonces – cuántos años tenía, aparentaba sí mas que yo, cosa que luego comprobé que no era así. El Club Leo siempre delegaba “comités” para preparar las diferentes acciones que realizaba, fue justamente formando parte de uno de ellos que empezamos a trabajar mas cerca y a formalizar una amistad que se prolongó hasta que nos dejó.

Hicimos una “barra aparte” con Mauricio, íbamos y veníamos casi todos los fines de semana a La Paz ( andanzas juveniles ), dormíamos en casa del Mauri y retornábamos, Codet por medio, los domingos.

Enzo ya desde muy joven trabajó en la comunicación, era toda una novelería para nosotros saber que era corresponsal del Eco D’ Italia, alternándolo con el trabajo de fines de semana en el Sport de la calle Andes, verdadero tugurio, que descubrimos una vez que lo fuimos a buscar a la salida.

Una “piñata” por tema de apuestas – y eso que si recuerdan, el Sport tenía una reja que separaba a los apostadores de los que llevaban las apuestas – lo dejó sin los dos dientes delanteros : volaban los puñetazos, alguien se abrió y Enzito quedó enfrentado a un puño que fue directo a impactarle.

No era fácil trabajar allí.

Disfrutamos muchísimo de su amistad hasta que su inquietud – y los años, pues a los 18 ya había que empezar a encarrilarse – lo hicieron cruzar a Buenos Aires a estudiar ( otra genialidad suya ) “Ingeniería de la alimentación”, algo totalmente desconocido por nuestras mentes, que se enseñaba en la Facultad de Luján, en las afueras de la capital federal.

No le fue fácil tener la residencia porteña, eran momentos en que muchos uruguayos cruzaban escapando de una realidad política dura en nuestro país para encontrarse con otra peor allí, fue gracias a contactos con Leones argentinos que pudo regularizar y comenzar a hacer una vida normal y estudiar como quería.

Una nueva patria en BsAs ( foto Jorge Sanguino )

Una nueva patria en BsAs ( foto Jorge Sanguino )

Comencé a viajar, tenía un amigo que me iba a enseñar BsAs palmo a palmo, vivía a unas pocas calles de la Residencia de Olivos, casi en la terminal del ferrocarril Urquiza, justo donde hoy está la terminal del Tren de la Costa.

No podía ser menos la residencia en la que vivía, una casa de estudiantes, tenía un ambiente bohemio increíble, a pesar de estar en pleno centro tenía un jardín grande al fondo – con gallinero incluído – y usualmente allí instalábamos la mesa y comíamos al aire libre.

Ya en ese entonces sus recomendaciones alimenticias rondaban las dietas con muchos alimentos integrales, cereales y frutas y verduras, ni te voy a contar que Argentina además siempre tuvo un abanico de productos envasados que parecía interminable, todo un placer para los que íbamos de tanto en tanto.

Cada vez que llegaba había un ritual que seguir, me entregaba un sobre con recortes – no había internet entonces – de periódicos y revistas de todos aquellos temas que él sabía que nos gustaban, por supuesto que estaba todo lo referido a ferrocarriles y demás, pero también había datos de recitales de grupos uruguayos y murgas – que él representaba y llevaba a actuar allí – que recalaban por BsAs.

De aquella época – preapertura democrática uruguaya – recuerdo haber ido a ver en un local de San Telmo al charanguista Jaime Torres ( ya sé ni es uruguayo ni es de canto popular, pero es lo que fui a escuchar !! ) en un local que se llamaba “La peluquería” y había sido eso, conservaba los viejos sillones, los espejos y los estantes de barbería, una experiencia irrepetible.

Creíamos que iba a quedar soltero porque con las mañas que siempre tuvo sabíamos que era difícil que encontrara la horma de su zapato, sin embargo no fue así. Conoció a Zulema, no sé si hay otra persona tan especial, tan dulce y que lo quisiera tanto.

casamiento de enzo

Con Enzito en su casamiento, felizmente cazado y casado (© Zulema, 1998 )

Se casó Enzito, sí señor. Ya para esa época, trabajaba en Clarín ( no te tengo que explicarte lo duro que abrirse paso en una jungla como BsAs no ? ), había pasado una temporada escribiendo para una revista de comidas y vida “alternativa” que creo aún se sigue editando : “Uno Mismo”. Había “llegado”.

Le regalamos un<em> juguete fetiche</em> a cada cliente.

Le regalamos un juguete fetiche a cada cliente.

El destino se puso de nuestra parte, pudimos trabajar juntos nuevamente. Yo hice una incursión publicitaria en la vecina capital y por supuesto, quién mas, Enzo sería mi partner local. Volvimos a disfrutar de la compañía juntos – yo viajaba todas las semanas para allí – fue la frutilla de la torta, todas las preocupaciones se evaporaron y revivimos los años “Leos” pero trabajando en grande.

No hay nada que pueda decir de alguien mas íntegro que el “gordo”.

Hoy la red, gracias a ella, nos permite leer sus artículos en el “gran diario argentino”, un monumento cibernético a un gran Grande Sayaguense.

No voy a contar nada mas, cada vez que pienso en él, se me vienen los recuerdos mas hermosos que he cosechado : de compañerismo, de complicidad, en esencia, de felicidad. Es que realmente ha sido una felicidad haberlo conocido y disfrutado de su amistad.


Agradecimientos muy especiales a Zulema – por la foto de Enzo – y a Jorge Sanguino – nuestro cámara en BsAs y blogger de Rápido a Morón – por las fotos de la capital porteña.


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