Posted by: gabriel | 17 December 2009

Canis Sayaguensis

Siempre le tuve miedo a los perros.

Siendo chico, de camino por Martín Ximeno rumbo a casa, venía de Piribebuy, uno de estos canes “garroneros”, sin previo aviso se me prendió de la pierna, no lo ví venir, me mordió de atrás, apenas un rasguño, creo que mas le hizo a las medias que a mi pierna pero el susto me quedó grabado para toda la vida.

No llegó ni mi locura ni mi obsesión al nivel de psicólogo o psiquiatra, pero, por protección, mentalmente me fui haciendo de un archivo de categorización sayaguense de perros, sus ubicaciones y su grado de peligrosidad.

No se olviden de que primero a pie, luego en bici, los canes tenían su juego en la vida cotidiana de un cadeteril de Sayago.

Categorización de perros :

  • 1. Perros sueltos en la calle.
  • Los solía haber , que me corrija Lalo si lee esto, en una pequeña manada en Olazábal y la vía. Eran impredecibles, podías pasar y ni te miraban como bien salir todos de detrás de un portón – permanentemente abierto – si no a perseguirte, a dejar claro que lo mejor que podrías hacer es irte de allí. Digamos que la zona de Sayago Norte, parafraseando a Oscar Grecco, una vez cruzada la frontera de Garzón, tenía mas abundancia de este tipo de canes.

  • 2. Perros sueltos peligrosos ( diríamos de carácter inestable ) en la calle.
  • Si leiste el numeral 1, ya te hacés una idea de lo que hablamos. Este tipo de animalitos de Dios te podían llegar a complicar incluso hasta las clásicas salidas de los sábados, en la noche cruzar la vía de Olazábal era casi materia prohibida.

  • 3. Perros sueltos inofensivos.
  • Los había por todas partes, pero estaban claramente identificados.

  • 4. Perros ( chicos, medianos y/o grandes ) en casas detrás de muro y/o verjas.
  • Como el numeral 3, identificados y sin problemas.

  • 5. Perros en casas, pero con posibilidad de saltar las vallas interpuestas. Sería o podría ser considerado un anexo del apartado 4.
  • Aquí puedo dar incluso un ejemplo olazabalezco, , antes de mudarse Ruben Doutón al barrio, como dijimos en otro post una familia inglesa vivía allí, tenían un bulldog que como si fuera el Profesor Boligoma, empezaba a saltar al unísono con sus cuatro patas y rebotando, rebotando, llegaba a saltar el portoncito de alambre que con sus 1.40 ó mas, no impedían que este otro animalito de Dios diera cuenta de quien pasara por la calle, se sumaba a ello el hecho de que ya había atacado a su viejecita dueña, dejándola con lesiones y mordidas importantes. Parecía que si rumbeabas Olazábal abajo ya empezaban los problemas, había que ser muy guapo para vivir allí y como dijimos realizar las cadeteriles tareas.

  • 6. Perros que persiguen especialmente a los ciclistas.
  • ¿ En qué barrio no los hay ? Y si le sumamos que nuestra calle era de bajada hacia Propios, no te permitían ni la natural inercia – que todos los cómodos usamos a favor – de nuestros bi-rodados.

    Pero esto no se agota aquí, ¿ qué experiencia tenés vos de la convivencia ser humano-perro ?


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    Responses

    1. Como no acordarse Gabriel, Olazábal tenía tres zonas peligrosas , frente a lo del ” Chito “, la vía y al lado del zapatero ( casi llegando a Propios ), mi técnica era agarrar la bajada y subir los pies, porque se sentía abajo como si fueran pirañas , bajabas un pie y llevabas uno enganchado .

      El de enferente a lo del chito era llover o haber tormenta y se ponía como loco, inestable totalmente, tanto te movía la cola como se te prendía de un talón.

      Pero eso sí, ellos saben perfectamente cuando les tenés miedo ahí corrés en desventaja .

      Esto me trajo un recuerdo de un amigo que sacaba a los perros corriendo y ladrando ( estaba un poco loco ) pero no había uno solo que le hiciera frente.

      • Mirá, la cuestión es que Propios a la noche – para el regreso de los bailes y/o para ir hacia Colón – era un sitio prohibido, no podías pasar por la vía, quién sabe cuántas cosas de la vida me perdí : encuentros fortuitos – quizás me salvé de cosas peores también – o de hacer amigos de ” entre los que volvían de la noche”, que éramos un montón.

        Ahora, me molestaba mucho que teniendo una bajada que me llevaría sin esfuerzo hasta Propios, tuviera que frenar y a veces bajarme de la bici en la vía para poder pasar, era como el peaje de Olazábal, cosa que por ejemplo no tenía Carafí, desmentime si me equivoco.

        Nunca probé el ladrar, quizás tu amigo – aparte de un poco loco – era un avanzado en el lenguaje ser humano – perro, pero me gustaría dejar en claro que jamás les tiré piedras ni azucé a ningún canis sayaguensis, no es lo mío molestar al ” mejor amigo del hombre”, aunque no lo fuera mío.

    2. Bueno, tengo dos, había empezado y cuando iba media hoja de me borró todo, así que no va tan adornada, Una es en Propios e Instrucciones y la otra de botina en Piedras blancas.

      EL PERRO DEL GARY.

      “El perro del Gary” tenía la habilidad de sacar la cabeza por los agujeros de la segunda hilada de bloques del muro de bloque intercalado, cuando estábamos jugando al futbol de dos paños, (Vale vereda y golero de peligro).

      La cosa es que pasabas en un ataque magistral por la punta contra la línea (muro), como para mandar el centro a la olla de la historia, y ZÁCATE! aparecía la cabeza negra del perro (malaso) del Gary, y te garroneaba, tenía una calidad para embocarle al agujero, al paso del futbolista, a la pierna que apoyabas junto al agujero al nivel de la pantorrilla.. y ZAS! 4 colmillos marcados.

      Siempre mordió y fuerte, hasta que un día que embocó el agujero, el tiempo, el momento, la pierna, todo, pero también Carlitos (que le decíamos el caballo porque pateaba como un animal) en ese preciso microsegundo tuvo una sinapsis neuronal que le dijo “Pateale desde acá al arco Carlitos”.

      Y le mandó el viaje como para llenarse el zapato de pelota, de derecha, cuando el Cacholo sacaba la cabeza por el agujero.
      No mordió más el Cacholo, ni ladró, ni comió ni respiró.

      Doy fe que fue totalmente sin querer, yo creo que los papás del Gary todavía se la tienen jurada al “caballo”.

      Propios e Instrucciones:

      Yo hacía novio en Sayago, pero vivía en General flores pasando el hipódromo.. allá casi arriba del repecho, donde hoy está la feria los domingos.

      Una noche, venía con mi Ciao 50 a todo lo que da, unos 65 kph, ó 70 en bajada, terrible galán yo, campera de cuero, casco Niki de aquellos medios cuadrados, original, nuevito! y pesaba más que la Ciao, Bufanda Blanca, volando para atrás y la otra punta por abajo de la axila bueno.. FULL GAS venía.

      En eso un señor que sale corriendo un cuzco que no sé.. le estaría haciendo popó en la vereda, y dije Uy miguel.. esto no frena, así que esquivá el cascotazo porque VA A COINCIDIR CON LA MOTO.
      Que yo mirando la mano del hombre y el cascote con que espantaba al cuzco, calculando velocidad, aceleración y esas cosas llegué a la conclusión que NO ME DA!!.. NO ME DA NO ME DA!! pensaba, cuando me percato del cuzco a 10 cm de la rueda de adelante.

      El resto es historia, casco rayado, las manos llenas de piedritas incrustadas bajo la piel, La campera hecha jirones, y la bufanda casi ahorcándome enredada en rueda de la Ciao que seguía prendida.

      El cuzco.. se fue corriendo.. y el tipo me decía “BARBARIDÁ.. MIJO… Las motos son un peligro” !! ” %$#”%$#%!#&/())&$#!!

      • Mirá, me hiciste recordar otra.

        Fue en Sayago, en Ariel, venía desde Raffo ( seguramente de lo de Enzito ) hacia Avenida Sayago, iba en coche en el chevette.
        Recién lo había arreglado, vieron que los Chevette tienen una chapa abajo del paragolpe que oculta partes antiestéticas del motor y el bajo del eje delantero y protege también esas piezas del primer golpe si la calle tiene algún desnivel inesperado. Por tanto, es una de las piezas de carrocería que mas se estropean. Haría dos días que lo había sacado del chapista, si no un día, estaba fresquito y yo orgulloso que el frente del coche estuviera impecable.

        Venía, como decía mas arriba rumbo a Avenida Sayago, acababa de pasar por frente de la cochería de Moro, de repente, justo justo en la esquina de Luis Giralt, sobre la puerta de la florería salta corriendo un perro – que realmente no sé de dónde apareció, porque venía rapidísimo – iba muy rápido y el pobre can, justo trata de cruzar a la vereda de enfrente cuando paso yo……pum golpe, no me dio tiempo a nada.

        Dije, lo maté …..en eso como de un rebote, sale chillando y ladrando ( a mí no me dio tiempo ni a frenar ) y se va como balazo por Giralt hacia Propios. Paré, ni señas del perro, miré la parte de abajo del coche : totalmente abollada, como antes de haber pasado por el chapista.

        Al lunes siguiente, en la agencia comenzaron a aparecer las caricaturas : al chevette en lugar de ruedas le ponían patas de perro, a mí me ladraban o me decían “perrosa”, por un buen tiempo volvió a quedar el coche abollado.

        Si encuentro alguno de los dibujos los cuelgo, porque los guardé se podrán imaginar !!

        Vida de perros, flor de golpe se llevó el can.

    3. No ocurrió en Sayago pero de perros se trata.
      ¿ Te cuento o no te cuento ?, sí, te cuento porque viene al caso .

      Dejando caer otra , venía en la moto con mis dos hijos uno delante Sabrina y el mas chico detrás Nicolás, sale un cuzco ( raza 7.000 pulgas) a cruzar de vereda a vereda sin advertir mi presencia y yo sin poder esquivarlo , que si… que no… y a parar debajo del motor entre la 1er. y 2da rueda , ya queriendo manotear los dos niños parecía malabarista agarré la de delante y caímos al pavimento raspados de la punta del pie a los hombros, miro para atrás la moto caída y mas atras a nicolás de 8 años parado !. había saltado y cayó parado ( como un gato ).
      Moraleja no hay como un gato para contrarestar a un perro.

      • Ay Lalito !!!
        No me andes mas de a tres en un ciclomotor !!!
        No nos asustes !!
        ¿ Nicolás se acuerda del susto que se dió ?

    4. Por supuesto que se acuerda, de hecho no sube mas de a tres ( menos conmigo manejando ) algo aprendimos.

    5. Gabriel: Voy a recordar dos perritos que metían miedo, uno de ellos, en una casa en Martín Ximeno, que era un pasillo al fondo y un portón de rejas, ubicada entre la Casa del Flaco Olivera y la de los Andrade, para mejor ilustración era un perro amarillo grandote que cuando pasabas distraído te tiraba un tarascón y el otro perro que recuerdo era uno que tenìa EL NEGRO CARLOS, que vivía en Gabito en una casilla al lado de lo de Trucido, Carlos tenía caballos y el perro se los cuidaba, no se acercaba nadie, pero de noche el perro se echaba en el medio de la calle en la esquina con Sauce y no pasaba nadie, me acuerdo que mi padre utilizaba una varilla de 16 para persuadirlo al can que no debía acercarse.

      Pero a pesar de todo son los animales mas fieles que hay. UN ABRAZO


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