Posted by: gabriel | 28 December 2009

El Día de los Inocentes y ‘novatadas’

Archivo © Luis Falla


La primera vez que tuve conciencia de que existía un 28 de Diciembre ” Día de los Inocentes ” fue a través de la prensa, allá por los lejanos años 60s.

En casa no se “festejaba” ni se hacían bromas al estilo, pero ese día alguien trajo uno de aquellos periódicos que cambiaban de nombre permanentemente ( no sé si era el BP Color, el Extra, o quien sabe cual !, cuando se clausuraba uno, inmediatamente surgía su sucesor con otro nombre pero con el mismo estilo ), la cuestión es que en la tapa titulaba en letras muy grandes y gruesas : ” Renunció Pacheco “.

Aclaro que era niño, pero de todas formas vivía – a través de la “sensación térmica” que se vivía – y me daba cuenta que nos habían tocado tiempos convulsos.

Era una noticia que al verla publicada en prensa pasaba a ser verdad, claro, en la página interior se develaba el truco, allí caí.

Hay que recordar que solo unos años atrás nos despertábamos con la radio y la noticia de que el General Gestido había muerto, hacía muy poco que había sido electo, era como que no podía ser, pero esta noticia sí había sido cierta.

Los años 60s trajeron también a estas costas ( no las sayaguenses, pues aún no tenemos, pero con el calentamiento global es cuestión de esperar unos años nomás…. ) la noticia del magnicidio del presidente Kennedy, a quién los uruguayos ni habían votado ni conocían personalmente, pero el shock fue parangonable al atentado del 11S.

Los años traen conocimiento, es así que al comenzar a trabajar tuve noticias de las “novatadas” que se solían hacer a los recién llegados a las empresas, algunas fuertes y algunas muy pero muy ingeniosas – lo que no quiere decir que carezcan de un toque de sadismo – como la que contaré a continuación.

El comienzo de mi vida laboral en serio – pues en realidad con 18 y pocos me ganaba la vida con preparación de exámenes y demás – fue en una empresa basada en Sayago : la Eternit.
Zafé de trabajar en la fábrica, mi buen amigo Roberto Portas me llevó directamente a la oficina de la calle Yi, mas a mano para los profesionales y técnicos a los que Sayago les parecía un destino muy lejano.

Fue un caso extraño, pues todos pasaban por la venta de mostrador de fábrica – donde llegó a haber 16 vendedores ! – sin embargo de esta manera me libré de padecer el pago del “derecho de piso” que sufrían todos los novatos.

La oficina del centro nucleaba al departamento de Marketing, Ventas y Promoción , lo constituían 4 promotores que recorrían todo el interior a bordo de relucientes Fuscas 0 Km del 80 – una maravilla – un arquitecto, un técnico, el gerente y dos personas al mostrador, lidiando con las viejecitas que se detenían por horas y horas a elegir su “maceta o jardinera soñada”. Al mostrador estábamos : Nahir Batalla, habitante de Millán casi Garzón y quien escribe.

Los venderores – promotores del interior llevaban una vida de corredores, de pueblo en pueblo, hasta el mas recóndito iban y venían, reportaban los lunes, salían martes y no los veíamos hasta la próxima semana. Se imaginarán que el “boliche” que tenían estos muchachos – Romero, Maggiolo y….. no recuerdo… creo que Rocha era el mas joven – de convivir con el paisanaje y la idiosincracia del comerciante del interior de nuestro país era para escribir no uno sino varios libros.

De todas las historias a mi me quedó una, contada y seguramente vivida por Maggiolo, quien además de su trabajo, era árbitro de la Liga Palermo en los fines de semana ( imaginen qué carpeta !! ).

Pongamos que Pablito comienza como promotor-vendedor de interior. Es asignado a uno de los veteranos – el ya nombrado – y pasará sus primeros 15 días aprendiendo la mecánica y las artes de la venta de materiales de construcción.
Todos los que han viajado o conducido un Fusca conocen que es una “lancha”, con el motor a tope, se levanta de adelante y surca las carreteras como un fuera de borda, también el ruido en el interior es una de sus características, el ronroneo fuerte y ensoñador de su motor acelerando.

Y es en esas circunstancias que nuestro Pablito cae vencido en los brazos de Morfeo ( traducción = se durmió profundamente ), poco hacía por acompañar a nuestro chofer-profesor, fue el quien decidió darle un escarmiento.

En la ruta de ese día había un pueblo con estación de ferrocarril, buscó y la suerte le sonrió, había una máquina encendida, calentando, esperando para enganchar vagones y partir. Por lo general las máquinas están en ese calentamiendo durante horas.
Nuestro amigo Maggiolo, se acercó al frente de la locomotora, arrimó la puerta de su compañero lo mas que pudo al tren, aceleró – sin cambios – y gritó con todas sus fuerzas : ” Pablo, cuidado !!!!”, instantáneamente abría la puerta y hacía la actuación de tirarse del coche.

Se podrán imaginar a nuestro protagonista, despertando de golpe – entre aceleradas – escuchando el motor de la locomotora y viendo a su piloto arrojarse del volante hacia afuera !!

Creo que las palpitaciones de su corazón sonaron mas fuertes que el motor del Fusca !!!

Imaginá la altura de la ventanilla del coche con respecto a la dimensión de la máquina !!

Me contaron mas historias, pero ya les digo, me quedé con esta y además sé que es verídica, para qué forzar la memoria con otras ?

¿ Te mandaron alguna vez a comprar 2 metros de Cadena Andebu a lo de Rubinstein ?, ¿ qué recordás del Día de los Inocentes o de las novatadas ?


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