Posted by: gabriel | 13 January 2010

Antonio Adipe : Olímpico ( casi ) sin querer, escribe Milagros.

Antonio apoya su mano de piedra en uno de los compañeros ( © Milagros Adipe )

Es el comienzo de una serie de posts que nos prepara Milagros sobre la actuación de su padre, Antonio Adipe, en las Olimpíadas de 1936 en Alemania.

Conoceremos de primera mano los aconteceres de la delegación uruguaya en un país y en un momento sumamente convulso de la historia mundial, vientos oscuros y tristes se cernían sobre Europa y sus habitantes, nadie era capaz de predecir las atrocidades que se cometerían en unos años mas, aunque buena parte del pueblo alemán – colectividades que lo integraban y hasta entonces vivían en una cierta armonía con los demás – ya comenzaban a experimentar en carne propia el rigor de la deshumanización creciente.

Dejemosla entonces que comience con su relato.

Corría el año 1930 y un joven “bolichero” que tenía junto a sus hermanos Dante y Eduardo un bar en la esquina de Avenida Sayago y Ariel, en el Barrio Sayago, en Montevideo, era tentado por sus amigos a comenzar a practicar boxeo en la categoría medio pesado.

A él en realidad no le agradaba mucho ese deporte, pero si los muchachos se lo pedían tanto….
Y fue así que en 1933, en Montevideo llegó a ser campeón sudamericano, junto a otros jóvenes, como Jacinto Caballero, Angel Petrone, Luis Larraura, quienes también fueron campeones en esa oportunidad.

Este triunfo le significó ser seleccionado para integrar la delegación olímpica, que participaría nada menos que de los Juegos Olímpicos que se realizarían el Berlín Alemania en 1936.
Entre ilusionado y desconcertado entrenó todo lo que pudo para poder estar a la altura de las circunstancias.

Luego llegó el momento difícil…
Se despidió de numerosa familia de inmigrantes italianos, integrada por sus padres Carolina Y Antonio y sus once hermanos.
También lo hizo de su novia Mercedes a la que había conocido jugando a las Cédulas de San Juan en la casa de Don Sebastián, y partió hacia Alemania en un viaje lleno de expectativas, esperanzas y temores.

El viaje en barco duró lo que les parecieron tres largos meses, iba parando en todos los puertos que encontraba en su camino desde donde enviaban las consabidas postales a la familia, así es que llegaron con todas sus ilusiones en el equipaje junto a los demás deportistas de otras disciplinas.

Lo que allí sucedió es otra historia…


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Responses

  1. Uy, me muero….. Tan interesante que iba la historia y se cortó …….
    por favor, que no se demore la continuación.

  2. Muy buen post del Olímpico Sayaguense un poco corto , es como las promo le agarrás el gustito y terminó, esperamos la continuación para seguir conociendo de la historia de Antonio Adipe , Milagros nos irá contando .
    Estoy de acuerdo con Carmen no que no se demore.
    Un Saludo grande

  3. Que increíble… muy bueno!!!
    Lo que es ser sayaguense adoptado… yo creí que el Adipe de olímpico sólo tenía los sandwiches!

    Gracias por la nota.. espero el continuará…

  4. Respondo a las dudas.
    primero,
    me alegro que les haya gustado, luego, prometo que ya van a llegar el resto de los capítulos de la historia.


    Saludos


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