Posted by: gabriel | 1 March 2010

Campamentos y campamentistas

Mauricio Iafrate, los Muzzio y yo en el Safari Leo del Club Leo La Paz ( 1978 )

Por pedido expreso del público ( atento Sergio Estefan ! ) vamos a tocar, desde nuestra particular visión, el tema Campamentos, se está terminando el verano pero el clima y el ambiente también dan todavía para ello.

En la foto que ilustra este post, vemos a algunos de los protagonistas ( incluyo el camión ) de la historia que contaremos a continuación, pero comencemos de una vez.

En algún comentario realizado por los lectores ya se ha tocado el tema de los campamentos y las acampadas que hacían los Salesianos de Sayago a la Laguna Negra, siempre oí hablar de ellos aunque no llegué a participar, fue de mas grande que en un viaje “turístico” al Chuy, el ómnibus pasó por la Fortaleza y luego entramos a conocer el famoso espejo de agua negra.

Comprobé in situ la belleza del lugar y pude recrearme con lo que seguramente otros contarán acerca de lo que representó en sus vidas, unos cuántos días en la naturaleza casi salvaje de Rocha y recuerdo varios cuentos de encuentros con carpinchos y demás animales lacustres.

Mi primer experiencia campamentil fue en Parque del Plata con el grupo del Gimnasio Sayago en 1973, ya mas crecidito pero con apenas 17 años, armamos una acampada con un grupo de amigos de La Paz ( los Muzzio ) y el destino fue La Paloma, el Parque Andresito.

Salimos desde el propio Km 19 de la vieja Ruta de Las Piedras, conduciendo Muzzio Padre, atrás todos los fenómenos : Mauricio Iafrate, Enzo Scilinguo, Miguel Muzzio, Esteban Muzzio y yo. En Las Flores levantaríamos a Cecilia – hermana de Esteban y Miguel – y a su novio “Cucurulo” y partiríamos entonces sí directo al Andresito.

Muy de madrugada, aún era noche, partimos protegidos por el toldo del camión en una fría mañana de febrero.

El grupo era heterogéneo, Enzito se sumó invocando su condición de cocinero, había hecho experiencia en un anterior – e incomprobable – campamento con Leonardo Rumbo y con su primo Elbio Diggiovani, como ninguno de los demás sabíamos siquiera hacer un huevo frito lo titulamos “Cocinero Oficial”. Los mayores eran Cecilia y su novio, los demás no pasábamos los 17.

Ah, La Paloma en verano, qué te voy a contar, quizás estés leyendo esto allí…….
Nos habían deslumbrado con el balneario unos guías privilegiados, los Pezzolano Lessieur.

Habíamos pasado unos días en su casa cercana a la bahía, acampando en el fondo con un grupo grandísimo del Club Leo ( Enzo, Lalo, Teresita Quesada, Guillermo Fernández, Sergio Colina, creo que el Tabo también, Enrique Muknik y Magali, Mariane y Monique por supuesto….) pero ahora íbamos solos.

Una vez instalados ( el armado de la carpa fue una hazaña ! y ni qué decirte de las canaletas que deben ir al costado para el desagüe…. ) dejamos a Enzo con los quehaceres cocineriles y nos fuimos de cacería de mejillones hasta la Pedrera. Enzo prepararía el arroz y nos daríamos el gran banquete o eso pensábamos….

Casi nos matan las olas tratando de sacar unos mejillones que no tenían mas de 2 cm de largo, pero, como había que comer recogimos los mas que podimos y volvimos lentamente por la playa hacia nuestro Base Camp. Cuando llego, Enzito me dice : ” ayudame a colar el arroz “, miro y lo veo sosteniendo una olla de unos 24 cm mas o menos llena hasta arriba de todo y casi sin agua…. Colamos esa ollita y cuando me retiraba, el gordo me dice : ” esperá que hay mas….” Y había mas, había una olla de las grandes – como las de comedor – pero, llena-llena de mas y mas arroz, creo que había hecho como dos kilos ! imaginen los magros mejillones con esa tonelada de comida …..

Yo ya estaba dudando del know how de nuestro cocinero, en eso lo veo tratando de encender de nuevo la garrafa de 3 kg de gas, los pasos fueron los siguientes :

  • abre el gas.
  • busca los fósforos.
  • con el gas aún abierto, quiere encender el fuego (todas las acciones en medio del parque debajo de los árboles )
  • Yo no era un as, pero no le di tiempo, cerré el grifo de la garrafa y fue la última vez que dejamos al gordo las tareas de cocina !, casi volamos todos.

    Para hacerla breve, comimos durante una semana de nuestro primer arroz, incluso el Mauri una mañana que nos habían sobrado croquetas ( de arroz, por supuesto ) abrió una, le puso dulce de leche y merendó con ella.

    Volví a casa y encaré a mi madre : ” mamá, enseñame a cocinar, no quiero depender de nadie mas, ni pasar el hambre que pasamos por no saber hacer nada !!”

    Y señores y señoras, tan mal no me fue : no solo me encanta cocinar, sino que me he ido sofisticando con los años……sin ser un diletante como El Átomo, pero…..

    ¿ Qué experiencias tenés vos en los campings ? ¿ Tenés alguna receta para pasarnos ?, necesitás que te armemos un menú para irte a Santa Teresa ?


    Querés conocer otras andanzas de estos chicos, entonces leé el post ” Los Leos de Sayago en La Paz. “

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    Responses

    1. Hola, en cuanto a este tema de los campings, les cuento que en 1992 desde mayo a noviembre ,viví de camping en camping, cuando hice el viaje de Arquitectura.

      Son anécdotas que no te las olvidás jamás y es un placer revivirlas.

      Creo que una que nos quedó marcada a todos los integrantes de la camioneta en la que viajábamos y acampábamos fue en un camping en las afueras de Sevilla.

      Habíamos llegado cerca del 12 de octubre y ese año se celebraba la feria internacional de Sevilla.

      Un compañero, consiguió en la feria que le vendieran chorizos crudos en el stand de Argentina, y con otros embutidos que conseguimos por allí decidimos hacer un “asadito” mas bien “chorizada“.

      En los fondos del camping conseguimos unos alambres y armamos una parrilla, y con madera de olivos (“era lo que había valor“) armamos la más deliciosa parrillada que comí en mi vida.

      Eso sí tuvimos que convencer al encargado del camping que nuestra intención era comer carne asada y no prender fuego el lugar, y luego de convidarlo pudimos disfrutar como reyes de nuestra cena, observados por incrédulos campistas de muchos lugares del mundo.

      Bueno, es como revivir el legado charrúa, ¿no?
      Saludos Virginia


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