Posted by: gabriel | 6 August 2010

Padecimientos parrilleriles II

Acá en Usa, para encontrar una carne decente, la tenés que comprar en algún supermercado hispano, brasilero, coreano o de algún otro lugar exótico. La carne americana (y casi todo lo demás) no se puede comer. Por lo menos es así para una uruguaya que creció comiendo asaditos criollos.

Los chorizos tienen gusto a espuma plast y la carne a polyfom, inclusive tienen la misma textura. Con esas carnes, no me extraña nada que los americanos hagan salchichas y hamburguesas a las brasas.

En el condominio donde vivimos, es prohibido colgar ropa afuera, hacer asado ni hablar.

Me voy a comprar este parrillero, para hacer asadito clandestino en el balcón.

Si me llevan en cana, alguien se anima a arrimarme un choripán en el día de visitas?

Amelia desde Washington DC.
barbacoa barceloní

Barcelona en sus numerosos campings y predios de camping tiene entre su equipamiento oficial esta mini-barbacoa, quizás mas grande que la que nos muestra Amelia pero muy lejos de lo que estamos acostumbrados como “standard” uruguayo, por supuesto que el combustible es carbón, no existe la opción de brasas, digamos que por conciencia ecológica. No te imagines cocinar allí mas que alguna hamburguesa o un chorizo ibérico…..


Creative Commons License
http://www.gabriel329.wordpress.com by gabriel329 is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License.

Advertisements

Responses

  1. Bueno, por suerte por aquí seguimos con los ricos asaditos y muchas veces los domingos sayaguenses huelen a parrillada.

    Bueno, leyendo el artículo les voy a comentar algo que nos pasó en EEUU en Pensilvanya en la casa del tío de una amiga.

    Resulta que este señor tenía una casa de descanso en el medio de un bosque, era como un sector privado, ya que para acceder a este lugar tenías que anunciarte en una caseta de vigilancia.

    Las casas estaban distribuidas en este bosque que también tenía un lago hermoso.
    Cuando llegamos nos maravillamos, había ardillas árboles hermosos, en fin un lugar como de película; hasta osos dicen que merodeaban por allí (yo no los ví).

    Cerca del mediodía el dueño de casa nos dice que nos va a hacer una barbacue con chuletas y carne de cerdo.

    Hasta ahí todo bien. Cuando comienza a armar el parrillero portátil (que funcionaba a carbón) y se da cuenta que no tenía suficiente.
    Ante tal contratiempo, muchos ojos charrúas lo miraron, como si el señor no se diera cuenta de la solución, y uno de nosotros le dice: “No pasa nada, dános un hacha que hay leña de sobra en este tremendo bosque”
    La cara del buen señor fue un poema, creo que vió frente suyo a charrúas, guenoas chanás y gauchos juntos. Allí vino la explicación de la preservación del bosque, del equilibrio ecológico, del peligro de incendios y todo lo demás.

    ¿Que resultó? Comimos como tres horas más tarde luego de ir al pueblo más cercano a buscar carbón. Eso sí, nos llevó a todos en la camioneta, con él, no fuera cosa que le taláramos el bosque para hacer las costillas mientras él no estaba.

    Saludos Virginia


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Categories

%d bloggers like this: