Posted by: gabriel | 14 January 2011

“Toda la vida se llevaron mal … ¿ y hoy se van a pelear ?”

Así dice mi tío Ramón cada vez que alguien discute, esta frase integra una serie de las que escuchamos familiarmente y que a pesar de su ámbito familiar transcienden pues forman parte del lenguaje humorístico – las veces, serio las otras – que portaremos con nosotros, como un equipaje invisible.

Quién fue el primero que dijo :lo que mata es la humedad‘ ?, nadie lo sabe, sin embargo se ha transformado en una frase que junto con ‘el patio es un gran desahogo‘ pasó a ser parte de la uruguayez mas rancia.

Hoy quiero anotar algunas de estas sentencias que no tienen el carácter de refrán, el refrán es otra cosa, pero que por lo menos para mí, recordando quién las decía o a quien se la escuché decir primero siempre que las digo me dibujan una sonrisa en los labios.

1. Cuando alguien es muy haragán podemos decir :como la foto de la vieja, siempre en la cómoda“. Convengamos que esta frase tiene fecha de caducidad, las cómodas van camino de desparecer.

2. Cuenta también Ramón que una vez cuando un ‘punga’ le revisó los bolsillos, él que lo conocía pues era de los habitués de Reducto le dijo : ” si encontrás algo vamos a medias “, no sé si será cierto, pero siempre me hizo reir !

3. Angel, el padre del Guille cada vez que alguien trataba de justificar algo injustificable le espetaba :sí claro, si mi vieja tuviera rueditas era un monopatín ! “.

4. Cuando a alguno se le ocurría hacer algo fuera de lugar sin tener cuidado o metía la pata en lo que decía, mi primo sacaba de la guantera la frase : ” como criado con la abuela, no conoce el peligro “.

5. Y la última la del título, ante cualquier discusión y como forma de ‘que no vaya a mas’ Ramón no sabe mas que decirles a los contrincantes : ” toda la vida se llevaron mal y justo hoy se van a pelear ?”.

¿ Cual recordás vos ?¿ qué frase, cual llevás como marca de familia ?


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Responses

  1. Si habrá frasesitas de esas.. que simpáticas.

    Cada una nos pinta una situación familiar, un asado, una raviolada, una navidad o un velorio.

    Pueden ser situaciones buenas o malas, pero como el tío Ramón de Gabriel, hubo momentos (para mi) o los hay aún para los que tienen la felicidad de seguir estando cerca de los suyos en que eran como un “Déjà vu” y cuando mirabas “ese” Tío Ramón, ya sabías exactamente lo que iba a decir, y comenzaba a mover los labios como en cámara lenta… y la veías venir (pensabas para tus adentros “viento del este agua como peste”).. y en seguida se escuchaba en la reunión…

    “Viento del este…. agua como peste”

    Cuando iba a la escollera,, ya sentado y acomodadito y veía llegar a alguien entrando por el largo espigón, en mi cerebro empezaba a rebotar (“y… pica?…y… pica?…y… pica?…”).. y cuando el reci’en llegado ya estaba a un metro mío escuchaba la frase articulada.

    Y?… Pica?

    Los domingos frente a la raviolada, o asado o lo que sea, la orden de largada era de mi viejo, al menos los domingos, porque antes, NADIE pinchaba ni una papa frita si no estaban todos sentados en la mesa y con la señal de papá.

    “Bué.., a la carga dijo Vargas!….”

    Y nos avalanzábamos sobre los platos.

    Y muchas más.. oidas una y mil veces.

    “Cuidado al cruzar” decía un amigo mio al despedirse, SIEMPRE así no fuera a cruzar nada el otro.

    “Andá por la sombra” (hay una variante con unas palabras más pero no lo puedo escribir acá)

    “Vení que te muestro el fondo” le decían a la visita.

    HAy mas…

  2. Es curioso como algunas frases o refranes cambian de sentido con el tiempo, de niño era de uso “Más malo que tomar agua sudando” lo que contraviene todos los conceptos de hidratación durante el ejercicio. En la plaza de deportes había dos bebederos uno junto a las hamacas y el otro junto a la entrada a la cancha de basquetbol, y cuando estabamos jugando teníamos que tener cuidado quer la Srta Mc Coll no nos viera porque con el dedo nos decía que no, había que reposar a la sombra de las palmeras 5 minitutos.
    Otra frase muy común aunque los jóvenes no lo crean era “Más lejos que de aqui a Pando”.

  3. Ahí van algunas frases que recuerdo, de las muchas que decían mis viejos:

    Mi mamá decía:
    – “A Dios rezando, y con el mazo dando”, es decir hay que laburar por las cosas que uno quiere.
    – “Que Dios los ayude, pero a mi no me desampare”, cuando le hacían algún daño.
    – “El que siembra vientos, recoge tempestades”, o sea, cada uno es responsable por lo que le pasa.
    – “Se juntaron el muerto y el degollado”, o “Son el reumatismo y la tos”

    Y el tano Adipe decía “mangia buono, mangia forte, y no avete paura da morte”
    (come bien, come fuerte, y no tengas miedo de la muerte)

    Una de mi abuela materna, “siempre hay un roto para un descocido”, refiriíendose a parejas extrañas.
    Otra de ella “El que nace barrigón es al niudo que lo fajen” (si, niudo así, mal escrito)

    Agrego otras que no son patrimonio de mi familia pero recuerdo:
    – Viento del este, lluvia cómo peste
    – El que avisa no traiciona
    – Sientate en el umbral, y verás pasar el cadáver de tu enemigo
    – Casamiento y mortaja, del cielo bajan
    – El ojo del amo, engorda al ganado
    – El calor es el poncho de los pobres

    Una que le copié a China Zorrilla de una de sus películas, “No es lo mismo aserrín que pan rallado”

    Si me acuerdo de otras vuelvo a escribir

    Para terminar del Nano Serrat “Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así”, aunque es actual, creo que vale la pena incorporarla, no?

  4. Acá van dos, bien “grises” y “bajoneantes”, o sea, bien uruguayas:

    – “ya vendrán tiempos peores”
    – “por suerte ya pasò lo malo, ahora, viene lo peor”

    Saludos a todos.

  5. Hace algun tiempo usted me dijo que me dejaria saber de Beatriz Lucotti que vivia en Ignacio Rivas y Elias Regules mismo en la esquina el nombre de mi familia es Cabrera que viviamos en la siguiente casa a la familia Lucotti, que tambien era conocida porque la tia de ellos Tita vivia dos casas mas pasando la mia, y en la casa de Beatriz se habia construido como una especie de fuente o estanque y la tia de Beatriz tenia ahi una nutria,que era la atencion de todo el barrio.

    Yo apreciaba mucho a Beatriz y a su hermano Daniel tambien tenian otro hermanito que se llamaba Horacio,con Beatriz eramos muy amiguitas pero cuando yo tenia 10 anos me mude a Malvin y no volvi mas.Hasta que me vine a vivir a USA.

    Tambien recuerdo a la familia Patron,la familia Rebollo Graciela y Walter.Quiero felicitarlo for su labor y espero que siga adelante es muy bonito lo que hace.

    Quiero dejarle saber que por medio de esta puse en contacto con Estela Tonossi a mi hermana en Montevideo se quedaron felices!!.

    Fui a la Escuela Republica Dominicana y mi maestra fue la Sra Darias y tambien el maestro Servara.Toda la familia Cabrera vivio siempre en Sayago como mi tio Carlos Cabrera con su carpinteria en Avenida Sayago y Propios.Nuevamente felicitaciones y si me deja saber de algunos de mis amigos muchas gracias Carmen Cabrera.

    • Gracias Carmen por tus comentarios elogiosos !

  6. Leyendo lo escrito por Carmencita Cabrera, la menor de mis amigas Teresita y Socorrito Cabrera, que vivían en Ignacio Rivas casi Elías Regules, al igual que yo, viene a mi memoria el nacimiento de su hermana Socorrito, que la precedió. Es que en esa época los nacimientos se sucedían en nuestro bariio luego de las visitas de las cigueñas. Nuestra inocencia aceptaba que aunque nunca veíamos cigueñas que volaran sobre Sayago y menos que avistáramos sus nidos, no objetábamos ni dudábamos que cuando nacía algún hermanito o hermanita de nuestras queridas amiguitas, cuando preguntábamos sobre el impactante nacimiento, sobre todo quien la o lo había traído, invariablemente nos contestaban nuestros padres que el transporte lo había realizado la cigueña. Al respecto recuerdo que cuando nació Socorrito, para mí fue un suceso inesperado, ahora confieso que nunca observé que su mamá, la querida doña Juana, tuviera una “barriga” abultada y menos aún, en crecimiento. Así fue que una mañana vino a mi casa corriendo y agitada, mi amiguita Teresita Cabrera, con la novedad que la cigueña había dejado en su casa una hermanita que se llamaba Socorrito. Para mi mente infantil, ya que todavía no había nacido mi hermanito, el ser sola y formar parte de una familia, los Tonossi, donde los nacimientos eran frecuentes, por ser una familia numerosa, integrada por 9 hermanos, que además de vivir todos en Sayago, se caracterizaban por ser muy prolíficos, debo confesar que cada nacimiento me provocaba un poco de envidia y había en el suceso en sí tambien algo de misterio que no llegaba a comprender. Yo ansiaba tener un hermano, igualarme a mis amiguitas, pero cuando le hablaba a mamá sobre el tema, ella, con cariño, pero con firmeza, me respondía que como yo había nacido prematura, luego de un parto difícil, pesando sólo 2 kgs. y que había logrado sobrevivir gracias a su amorosa y sacrificada dedicación, ya que en ésa época era muy difícil la sobrevivencia de los niños nacidos prematuros y con bajo peso, la experiencia difícil de mi nacimiento la había traumatizado a tal punto que no quería tener más hijos, todo lo cual conspiraba contra mi sueño de tener un hermano. Yo quería ser igual, sentir los mismos sentimientos que mis amiguitas y me doy cuenta que desde mi lejana niñez, la igualdad, ha sido siempre, hasta el presente, algo que ha dirigido mi accionar y es un sentimiento que trasciende el tiempo y las diferentes situaciones vividas. Continuando con el relato, que espero, querido Gabriel, no te aburra a tí ni tampoco a los sayaguenses del blog, fuimos corriendo a contemplar a Socorrito y de paso mirábamos si la cigueña que la había traído había dejado algún rastro de su presencia. Al contemplar nuestra desazón, don Ernesto Cabrera, el padre de mis amigas, no se le ocurrió otra cosa, que estoy segura que lo que nos dijo fue para distraernos y ante nuestra sorpresa y respondiendo a nuestra pregunta, nos manifestó que Socorrito había surgido de un repollo, de los tantos que cultivaba en la huerta familiar, situada al frente de la vivienda, que era a la vez huerta y lugar de nuestros juegos, hamacas incluídas. Teresita y yo nos quedamos perplejas ante esta novedad. Era por éso que no había ni siquiera una pluma de la supuesta cigueña¡¡¡ Luego del impacto, vino la reflexión sobre lo sucedido y hé aquí que mi deseo de tener un hermano o hermana vislumbró la esperanza de poder concretarse. Empezamos con Teresita, que se solidarizó conmigo, a revisar, uno por uno, los repollos cultivados por don Ernesto. No dejamos ni uno sin revisar. Fueron como dos filas de repollos que abrimos para revisarlos en busca de un hermano o hermana para mí. Me es imposible describir la desesperación de don Ernesto. Habíamos destrozado su amoroso cultivo, ya que los repollos no se pueden abrir antes de su cosecha porque se secan. De más está relatar que nuestra amistad se vió interrumpida por un tiempo, ya que aunque don Ernesto era muiy bueno, recuerdo que nos hacía juguetes caseros, hermosas cometas y hasta bellos barriletes,durante un tiempo, por haber sido yo la instigadora, creo que estaba convencido de que era una amistad peligrosa y algo “rara”, para su hija Teresita. Cuando se calmó su enojo, a los pocos días, continuamos con nuestra amistad, yo con el sueño del hermano que no venía, ni por intercesión de las cigueñas y ni qué hablar que no podíamos invadir su huerta. Mí único hermano, Osvaldo Tonossi, que reside desde hace años en Estados Unidos, nació cuando yo tenía 10 años. Durante el tiempo transcurrido hasta su nacimiento, no sé si debido a la frustración que yo sentía, empecé a jugar juegos considerados de varón, como la bolita, jugaba al fútbol, la única niña entre los varones de la calle Ignacio Rivas, que se agrupaban en la puerta de mi casa a pedirle a mi mamá que me permitiera jugar el partido, ya que argumentaban que yo era el mejor “golero”. Este comportamiento preocupó a mi madre que me llevó a que me viera el Dr. Sbárbaro, que vivía a un lado de la Plaza de Deportes, que era el Dr. del barrio y que me había visto nacer. El famoso Dr. ni me revisó y tranquilizó a mi madre, que tenía temor de que mi comportamiento algo varonil respondiera a algún otro problema físico o mental. Recuerdo que el Dr. me miró sonriendo y le dijo a mamá que era normal y que todo se debía a que era muy inteligente. Tenía sus razones para diagnosticar al respecto, pero lo que sigue quizás forme parte de algún otro relato de mis travesuras infantiles. Sólo debo hacer notar que aunque Teresita y luego Socorrito, aprendieron de mí a jugar a la bolita y dejaron las muñecas, para desesperación de sus padres, que incluso las enviaban a la Escuela del Colegio Socorro, para que fueran mas devotas, mientras que mi padre, partidario de la Escuela Pública, laica, gratuita y obligatoria me enviaba a la Escuela NO. 52, a pesar de los obstáculos y diferencias continuaron siendo mis amigas. Socorrito, ya fallecida, permanece en mi recuerdo de una gran amiga, aunque haya partido, pero afortunadamente, con Teresita, gracias al blog, aunque perdimos contacto por muchos años, gracias a Gabriel y a su hermana menor Carmencita, que se comunicó desde USA, nos hemos reencontrado y recuperado nuestra hermosa amistad y nuestros recuerdos imborrables de sayaguenses. Hasta pronto y saludos a todos. Prof. Estela Maris Tonossi


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