Posted by: gabriel | 5 May 2011

Los corsos de Colón…..uy…quien no fue a alguno ?, dejemos a Fernando que nos cuente.

Muy cerquita de Plaza Colón, © Luis Falla 2010

Vi que en el blog se habla de Colón y los corsos por Garzón, te paso una pequeña anécdota que a lo mejor te puede ser útil.

Era verano del 78, una de esas noches de calor insoportable donde no corre una gota de aire y la única brisa que pasa se va perdiendo chocando contra los muros hirvientes.

Con la vieja Commer de mi padre, disfrazados de piratas, armados de pomos y espadas, nos fuimos para el corso de Colòn.

El viejo, que en su bien cuidada Commer no tenía radio, antes de salir agarró el auricular y la radio Espica, la puso cuidadosamente en la bolsa de mi madre y nos fuimos para el corso.
Estacionamos por Garzòn y Casavalle, obligados por el corte de Garzòn en el lugar que empezaba el desfile de carnaval.

Bajamos corriendo del auto, papà estacionó subiéndose a la ancha vereda de la calle Casavalle y nos encaminamos para el corso.

Escondiendo los pomos de la policía, para evitar que los cortaran, nos fuimos adentrando en la fiesta, cabezudos, serpentinas, papel picado, bombas de agua, pitos y música. Los carros alegóricos eran muchos, cabezas de dragones o animales marinos que se movían a abriendo y cerrando ojos y bocas al pasar, niños y niñas disfrazados corrían por la vereda esquivando los cabezudos que con su enorme cabeza te perseguían por todos los rincones de aquel Garzòn lleno de gente que reía y se divertía.

Todos menos uno, desde hacia unos cuantos minutos, mi padre se había apartado de nosotros y caminaba contra las casas, sin interesarse minimamente de lo que estaba sucediendo por Garzòn.
Cada tanto, cuando los gritos y el ruido se volvían insoportables, se llevaba una mano al oído, después cuando la algarabía pasaba, volvía a meter la mano en el bolsillo y seguía caminando, dando una ojeada cada tanto para ver por donde andábamos.

Siguendo los carros alegóricos y alguna comparsa improvisada que tocaba desentonando los tambores, llegamos hasta la Plaza Colòn, una multitud parada delante al Olimpia recibió el colorado cortejo con serpentina, aplausos y papel picado.

Mi padre se sentó en uno de los bancos, y allí quedó, ensimismado en algo que yo no lograba entender.

Poco a poco, otros veteranos se fueron acercando al banco donde el viejo se había acomodado y en pocos minutos se formó un grupo de diez o quince personas.

Hasta un policía de la seccional se había unido al grupo y ni siquiera miraba los pomos que aprovechando de la impunidad, habíamos sacado a relucir y vaciamos una y otra vez contra otros niños indefensos.

El nutrido grupo de personas que rodeaban mi padre, estaban atentos y preocupados, cada tanto gritaban y agitaban los brazos, insultaban y movian la cabeza desconsolados. Cuando llegò el ultimo carro alegorico, la multitud que se habia agolpado en la plaza, invadiò la calle, todos se volvian para sus casas, menos el grupo que ahora era aun más numeroso y rodeaba mi padre que ya no se metía la mano en la oreja, sino que con la radio Espica apoyada en sus rodillas, alzaba el volumen para hacer sentir a los demas una transmisiòn.

Con mis hermanos nos acercamos al grupo, empujando para estar mas cerca y escuchar de que se trataba, justo en el momento que el relator, desde los parlantes de la radio anunciaba la triste noticia: Bolivia nos había ganado y estábamos afuera del mundial.

En silencio y cabizbajos, el grupo se disolvió, papá apagó la radio y empezó a caminar contra la multitud que se dirigía hacia la plaza. Volvimos a la Commer callados, jugando con la poca agua que habia quedado en el pomo, mirando de reojo nuestro padre que con las manos en los bolsillos y la mirada fija en las baldosas, no abrió boca, subió al auto, tomó Garzòn y nos volvimos envueltos en aquella mezcla de alegría y tristeza sin entender en realidad qué cosa había sucedido aquella noche de carnaval.


Fernando es un colaborador de lujo de este blog, nos sorprende siempre con su mirada afectuosa y risueña de los recuerdos que atesora de nuestro querido Sayago.

Esperando el tren o haciéndose la rabona ? ( © F.Manzoni )


Responses

  1. Gabriel y vecinos de VillaSayago.Com : Te saludo nuevamente y quiero contar esta anécdota de un corso en la calle Ignacio Rivas.

    En aquel tiempo se cerraba la calle Ignacio Rivas entre Pedro Boggiani y Elias Regules eso era lo que se llamaba un corso vecinal,cuando hay murgas y carros alegoricos con bailarinas y reina eso es un desfile.

    Bueno te cuento que mi padre y la Sra Dona Maria Feliccioli que era la que tenia el unico almacen en esa calle tenian que ir a la Comisaria de la 20,que estaba ubicada en Millán y Raffo a pedir permiso al Comisario de turno para cerrar la calle desde las 6 de la tarde hasta las 12 de la noche. Como mi papá conocía a el comisario y a su vez el comisario conocía a Dona María le daban el permiso ahí mismo y después él mandaba a dos policías para cuidar que todo estaba bien.

    Lo que pasó fue que mi hermano que era el mayor de todos se llamaba Walter Cabrera y lo apodaban “el Tecla porque tenia unos dientes muy lindos,el era intimo amigo de la familia Martino y esa noche iban a salir al centro con ellos.Mi hermano estrenaba un traje blanco porque era verano y siempre vestia muy bien elegante,trabajaba para la Compania Varig el diario El País después.

    Se bañó, se vistió, se perfumó y desafortunadamente salió a la calle cuando el corso estaba en su apogeo de serpentinas,papel picado y por supuesto pomitos y baldes de agua.Apenas habia caminado dos pasos en la calle no me acuerdo quien pero le tiraron papelitos y un tremendo balde de agua te podrás imaginar su cara y la cara de mi madre que le había dicho que podia pasarle y el dijo que no pasaba nada,estaba todo pegoteado con el papel y mojado hasta los calzoncillos,malisimo volvió adentro yo que estaba sentada en la vereda sentí el grito que ya me lo venia venir MAMA!!! el del balde salió como alma que lleva el diablo.

    Se cambió y mi papá lo acompañó hasta Ariel que iba a tomar el trolley 66 al centro. Fue la risa del corso y la fiesta siguió,por supuesto al otro dia todos nos reiamos y el tambien.

    Aqui te mando un humilde poema.

    Madreselvas en flor enfrente de mi casa, y a la sombra de un paraíso disfrutaba mi verano.Los veranos de Sayago barrio donde naci,eran tranquilos y lindos me sentía feliz allí.
    Tu plaza,la estacion de trenes,mi escuelita del ayer aunque la vida me llevó lejos siempre estarán dentro de mi ser.

  2. Gabriel y vecinos de VillaSayago.Com :Te mando aquí otro poema con mucho cariño para todos los Sayaguenses.

    Sayago barrio querido,te llevo en mi corazón con tus Madreselvas y jardines puedo escribirte una cancion.
    En tus calles estan grabadas hermosas historias de niños que assistían a tu escuela número 52.
    Linda es tu plaza con palmera y glicinas allí mismo casi en la esquina nací yo.
    Tu estacion de trenes era un paseo de verano florecido,y quiero que sepas Sayago querido que jamás te dejaré en el olvido.

    Carmen Cabrera

  3. Gabriel: como tuve un pequeño problema con mi computadora no se si recibiste lo que te escribí y los poemas que te mande con cariño para los vecinos de Sayago dejame saber si los recibistes gracias! Carmen

    • Claro Carmen !!
      Están publicados junto con los comentarios, buscalos y los verás !

  4. Carmen :
    Mi entrañable recuerdo para el tecla, amigo personal de mis primos pololo y coco martino, la última vez que lo vi fue hace añares casado ya con una brasileña … hermosos recuerdos
    Emilio Silva Martino


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