Posted by: gabriel | 24 September 2011

Y vos : ¿ qué bici tenías ?

© Miguel PR 2011

Invitamos a Miguel PR para escribir en “dueto” un post sobre las bicis. Es sabida y conocida por todos la sapiencia de la que dispone este corresponsal – casi exclusivo – cada vez que se lanza a poner algo en negro sobre blanco, aquí va su texto donde al final me da “el pie” para hablar de mi bici ( la bici de mi hermano y mía, pues era compartida ).


Y vos : ¿ qué bici tenías ?

Las bicis antes se heredaban, o había sido de tu papá, o de un tío, o de alguien más, al menos en mis primeros recuerdos de bicicleta, ver una completamente nueva era dificil, por mi barrio (Piedras Blancas) ni siquiera en Reyes se veían las nuevas.

Yo heredé la mía de un tío que un buen día la dejó colgada en el galpón, medio abandonada y era enorme para mí, pese a ser rodado 26, no tenía marca, ni cubiertas, y mi padre no me la daba.

En casa había una que había sido de mi madre que era de aquellas inglesas negras, con el cuadro “de mujer”, y el tubo curvado en el medio en lugar del “caño” derecho “de hombre”, y los frenos de varilla.

Un buen día no sé cuando, mi padre me dejó bajarla y arreglarla, ahi empezaron mis primeras armas de mi eterno hobby, la mecánica.

También el sufrimiento de mi padre quien debía encararme constantemente para comprar Cámaras, Válvulas, parches, solución, cables de freno, cubiertas, y cuando no era una cosa era la otra.
La cuestión que para mí estaba bárbara, la desarmaba con cualquier pretexto y volvía a armarla, después de una guerreada, más por las veredas de tierra de Piedras Blancas, que por la calle.

El lugar “Santuario” ?… era “Lo de Pitín”, un petisito veterano de unos 55, ex-corredor del Club Ciclista Maroñas que estaba a tres cuadras de casa, y que tenía un tallercito de bicicletas, al entrar impregnado de fotos (infaltables) de su época de oro de corredor, fina estampa encuadrada en cuadros de marcos impecables, y rodeado de copas de bronce deslucidas por los años y el polvo allá arriba.

El taller además vendía todas estas cosas que tenía ordenadas en un mueblecito de incontables cajones con la etiqueta adelante, y el olor adentro creo que era inconfundible, una mezcla de olor a solución (el pegamento para parches) , kerosen y grasa, además del olor a gomas F.U.N.S.A. nuevas que colgaban de un barrote en lo alto.

Lo más temido del taller por lo caro, era MANDAR CENTRAR LAS RUEDAS, era como un tabú bicicletero que sólo unos pocos gurús como Pitín (ese era su apellido real), dominaban y cobraban algo que a nosotros nos parecía “caro” pero en realidad no recuerdo cuánto.

Por algún motivo, los italianos eran LO MÁS en bicicletas, Toda bicicleta que se preciara tenía que ser ITALIANA.

Todo lo bueno en bicicletas era italiano, CAMPAGNUOLO, RINALDI, BIANCHI, PINARELLO y COLNAGO por decir algunas.

En Uruguay el TEMPLO a otro nivel, claro, era PRIMO ZUCOTTI, con su marca LYGIE.

Después un día de reyes mi padre le compró a mamá una bicicleta “CAMELIA” creo, que en menos de un año fue robada de la puerta de la farmacia, mientras mamá hacía los mandados, fue un momento en el tiempo en que se había puesto de moda robar bicicletas, hasta eso!!! eran deportistas los muchachos antes.. ahora no tocan una bici ni aunque la dejes en la puerta de una “boca”, “mucho trabajo pedalear, amistá” .

Y casi enseguida la invasión de las rueditas chicas, Grazziella la líder de Motociclo con su famoso CONTRAPEDAL, que vendría a ser el ABS de entonces, y atrás todas las demás, Ondina, Ragazza, Rondinella, .. uff.

El resto para acá ya es conocido, la invasión Brasilera primero y china despues, CALOI, y otras. Pero aquellas bicicletas sin marca que teníamos, eran como los primeros RAT RODS de EEUU en autos, cosas rescatadas, arregladas y hacían lo mismo que las nuevas, sin el dolor de que se rayen.
La mía la pintaba con cualquier pintura del galpon, thinner y una máquina de flit, cartón con palillo a la rueda de atrás y a darle!..

Yo en particular era loco de los fierros ya a aquella altura y compraba partes y accesorios en lo de Pitín y los Jueves y Domingos en la feria de Piedras blancas que estaba EN LA PUERTA DE CASA!! era nuestro tuning de entonces, le agregaba luces, espejos, etc.

Además tenía un gorro de aquellos con orejeras que se doblaban para abajo con visera, y juro que yo veía en él el casco de los heroes de la época, Giacomo Agostini, Johnny Cecotto, Angel Nieto, o el mismisimo y criollo Gustavo Cerdeña, o Nando Parrado, con ellos en mi imaginación, la pobre sufría todo tipo de maltratos entre las obras de ensanche de Cuchilla Grande, y del saneamiento, que me dejaban las montañas perfectas de una pista de motocross, porrazos?… MILES! Pero sarna con gusto no pica.

Dale pedal a la vidaaa.. y siéntase siempre joveeennn

Rondinella, Rondinelaa, La alegría sobre rue-e-dasss.

Ondina, La chiva más divina…

Gabriel, vos tuviste algo que ver en alguna de esas?..

Saludos
Miguel PR


miguel cuestas

Miguel Cuestas es Técnico en electrónica de UTU, ha trabajado en telefonía en Uruguay, Nigeria, EEUU, Suecia, Chile, Brasil, y ha residido con la familia trabajando en el mismo rubro en Mexico, Ecuador, Panamá y actualmente en Puerto Rico como Gerente de Soluciones para Cuentas del Caribe.

Escribe regularmente para este blog, obsequiándonos con algunos de los mas profesionales y creativos textos que hemos publicado.


Nuestra bicicleta en el muelle minero de Huelva, agosto 2011

Una Lygie en Olazábal

Siempre tuvimos como respuesta : “ los Reyes son pobres….no pueden traer bicicletas”.

La cuestión es que con el tiempo me di cuenta que mas que pobreza, los Reyes también tenían miedo a que nos lastimáramos, de allí que la llegada de la bici recién fue a los 15 años, sí, cuando otros adolescentes llegaban al ciclomotor, nosotros hicimos la entrada al mundo del ciclismo.

Fue una Lygie, rodado 28, de las de paseo, de las que hasta hoy son – para mí – sinónimo de bicicleta-bicicleta.

Era de color dorado, ese dorado metalizado que tienen los coches italianos de lujo, pues como bien contaba Miguel PR lo italiano era – y es – sinónimo de calidad en dos ruedas.
Desde la tierna infancia cuando visitaba la casa de mi padrino en Shangrilá, pegadita casi al Parque Roosevelt y donde abundaban las bicicletas como hongos ( mis primos tenían una cada uno mas las dos de los padres !! ) yo había guardado el deseo de tener una propia, como ya he dicho hube de esperar muchos años.

Lo que sí recuerdo vivamente es que durante unos meses, una amiga de mi madre dejó una Graziella Cross en casa, yo no entendía claro, pero se ve que había un negocio pactado con algún vecino para la venta de la misma, el caso era que teníamos al alcance de la mano lo que representaba para nuestra edad una Harley y no podíamos usarla, es mas : ni la tocábamos.

La Cross de Graziella era toda una máquina ( pesada como ella sola eso sí ), manillar alto, rodado 26 – ó 24 ? – asiento largo y grande y un respaldo como para ir recostado mientras se pedaleaba, lógico, con la velocidad que podría llegar a alcanzar el pedaleante debería ir cómodo !

Como nunca la usé no pude comprobar si la posición era ergonómica o simple “pinta”….entre los lectores hay alguno que la haya conducido y me pueda ilustrar ?

Doble puente del Arroyo Pantanoso ( © VillaSayago.Com 1976 )


Pero volviendo a la Lygie : llegó con la adolescencia, me ayudó a recorrer largamente el barrio, sus inmediaciones y sitios mas lejanos en compañía de Enrique – que conducía una de media carrera de su padre – y luego en solitario. Peñarol Viejo, Lezica, Camino de la Redención, Camino Melilla, Colón …..la Tablada, ahora estaban al alcance de nuestras exploraciones juveniles, mientras cambiábamos el mundo con nuestras conversaciones y divagaciones.

El taller de DeVicenci – en Garzón y Edison – nos proveía de los elementos que escapaban a los arreglos de “primeros auxilios” ( que nos daba siempre el “flaco” Angel ) : allí centrábamos las ruedas, comprábamos los repuestos de los frenos, las cámaras e incluso las cubiertas ; las que traía de origen eran blancas y como luego aprendí, tienen mucha tiza y se gastan con mas rapidez – aparte de ser mas caras – por lo que luego pasamos al aburrido y triste negro de las mas económicas.

En su vida tuvo tres colores : el original metalizado dorado, luego un verde – también metalizado – que le dio a la perfección también De Vicenci y finalmente en un taller de San Martín y Propios, tomó un gris metálico con guardabarros de acero inoxidable en la que fue su última librea conocida, antes de que los cacos la hicieran desaparecer de la casa de mi hijo.

Cada vez que alguien te asegura que te acordarás de realizar algo que hace tiempo que no hacés te dice : “ es como andar en bicicleta, no te olvidás mas “ y es así, en agosto pasado, a esta altura ya habrán visto el post publicado, repetimos una de aquellas divertidas salidas exploratorias en Huelva y les aseguro que fue como volver 40 años atrás.

Y vos : ¿ qué bici tenías ?


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Responses

  1. Yo tenía una Ondina, la chiva más divina!

  2. Yo tenia una Vindex que antes habia sido de mi primo el Lilo Perez<, quien la heredo de su hermano mayor el pata Heber Perez
    Fue repintada por un Sr. amigo de la infancia de mi vieja de apellido Pascuali, el mismo habia sido corredor y despues fue feriante bicicletero en las ferias de Sayago, Colon y Peñarol, creo que aun sus descendientes mantienen el negocio. La chivas las arreglabamos nosotros, pera los
    repuestos
    los comprabamos en El Monarca (Roque Villar) que estaba pegado al viejo Limite en Av. Sayago y Santos y despues el taller ( yo ya era mayor) se mudo para Ignacio Rivas casi Ariel donde estuvo hasta hace pocos años y aun vive en Ariel sobre la Calveira, me dijeron que tiene casi 80 y todavia le da a la chiva
    Bueno son recuerdos…….
    Un abrazo a todos Luis Lappado

    • Brillante Luis !!!

    • Luis, no tenés fotos tuyas con la bici ?
      Qué esperás para contarnos mas historias ?

  3. hola, me gustó mucho el articulo.
    soy de la zona y actualmente me dedico a traer bicis del pasado a el presente,
    quiero dejarles mi blog, ahí encontraran fotos de mi trabajo, incluida la deseada graziella cross. también pueden buscarme en facebook como RetroBicis Dfed. un abrazo

  4. alguien sabe de donde son las bianchi que tienen un calco que dice algo como fabricado bajo licencia?
    ese villar no tuvo un local en garzon y calderon de la barca? el que recuerdo le decian el aguila porque en una mano solo tenia 3 dedos

    • Habían varios ex ciclistas con negocios en la avenida Garzón, uno era Devicenci : en Garzón casi Edison, Roque Villar es posible que sí que estuviera sobre Colón, además estaba otro en Avenida Sayago – ayuda que no recuerdo el nombre ! – cerca de la sede de El Límite.

      • no puedo aportar nada, soy de colon y naci en el 74, me parece que hablan de antes de los 80 que es de cuando tengo mas recuerdos en bici. salu2

  5. yo tenia una fausto coppi que se la compre a paulino garcia en propios y garzon


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