Posted by: gabriel | 9 May 2012

“Veredas que caminé”, un libro de Ramón Mérica

Panorámica de la esquina de Propios y Sayago.

Hace un tiempo ya una lectora nos acercó vía mail unos scaneados que circulaban por la red – en alguna página de uruguayos por el mundo, no recuerdo cual – en los cuales figuraban fotografías y textos de nuestro barrio de Sayago.

Eran textos extraídos de artículos publicados por el escritor Ramón Mérica, quien allá por los años 80s – me equivoco Don Ramón ? – escribía una columnna denominada “Veredas Caminadas por Ramón Mérica”.

Yo me los devoraba. Cada domingo, aparecían en el Dominical, la semblanza de un barrio diferente, de un rincón de Montevideo visto con los ojos del corazón y del historiador. Increíblemente nunca llegué a leer el correspondiente a Sayago, cosa que hago hoy – mientras además escribo al blog del escritor y le comento que recomendaremos su libro a nuestros lectores – y se me vienen a la mente mil imágenes.

Con dos compañeros mas de trabajo, con la inspiración de Mérica, salíamos a pie también nosotros a recorrer Montevideo. No se trataba de contrastar sus artículos, se trataba de ver con nuestros propios ojos todo aquello que en la rutina y la velocidad de la semana se nos pasaba por alto.

Así nos deteníamos a ver – en detalle – las esculturas del Palacio Salvo ( las han visto ¿ ), a recorrer Camino Belloni siguiendo la traza del viejo tranvía al Hipódromo, a ver el Cerro de Montevideo con el asombro de tener la ciudad a los pies, de caminar por Peñarol, por las casitas de los obreros del ferrocarril e imaginarnos el bullicio de las 3.000 personas que trabajaban en los talleres, de mirar Sayago buscando entre las casas quinta de Avenida Sayago soñar con ver el tranvía cansinamente dar la vuelta rumbo a Ariel.

Zona Propios en una vista aérea de principios del siglo XX ( © Fabián Iglesias )


Pero no solo poesía destilan los escritos de Don Ramón, apunta datos interesantísimos : anota la fundación de la villa inicial – Pueblo Garibaldi – en el año 1873 cuando Luis Giralt compra los terrenos que eran propiedad de Don Francisco Sayago.

Al filo del 900 el poblado constaba de unas 60 casas, con 300 habitantes aproximadamente, destacaba el viñedo de los Mondino como establecimiento agropecuario.


Los hermanos Moro, Luis y Antonio, con un servicio de carruajes transportaban desde el lejano Arroyo Miguelete, punta de rieles del tranvía que llegaba del centro a todos aquellos que quisieran llegarse hasta la Villa de Colón o la propia estación Sayago.

Julio Moro – cuenta el escritor – sentado con él en una mesa del Bar Adipe hablaba con orgullo de las personalidades que transportaba su abuelo : Don Elías Regules y Delmira Agustini, la última que poseía una casa “ en el camino Ariel y Garzón “.

Ilustraban el artículo sayaguense de El País, una fotografía de la cabina de señales de la Estación Sayago y otra de una preciosa casa quinta – hoy derrumbada – ubicada en Propios y Avenida Sayago. Imágenes que los lectores del blog – en versión propia – pueden apreciar en este post también.

Queda hecha la recomendación, no se pierdan esta lectura. Gracias Don Ramón.

Link al blog del autor : Veredas que Caminé por Ramón Mérica

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Responses

  1. La casa quinta que se ve en la foto de Propios y Avenida Sayago alli vivieron muchos anos la familia de apellido Rivas era hermosa me dio tristeza verla asi tan deteriorada por el pasar del tiempo.Saludos Gabriel de Carmen Cabrera.

  2. Gabriel, esa casa fue vendida por los Rivas a los Salesianos, en el contrato se especificaba que mientras ellos vivieran, no podrian tomar posesion del inmueble, la anecdota es que los viejitos sobrevivieron a todos los curas que firmaron el contrato.
    En cuanto a Don Ramon Merica, creo que fallecio el año pasado, hacia muy buenos reportajes, uno que levanto mucha polemica fue el que le hizo a Fernado Morena. Era un placer leer sus cronicas de viaje.
    Saludos

  3. Querido Gabriel y amigos del blog.

    Hace tiempo que quería contar sobre la llegada de mi abuelo don Giuseppe Tonossi a poblar Villa Garibaldi y después Villa Sayago.

    Mi abuelito había llegado a Montevideo, proveniente de Italia, como una especie de exiliado, pues en Italia a los garibaldinos se los perseguía hasta el punto que a Don Giuseppe Garibaldi (EL León de Caprera) se le había puesto precio a su cabeza.

    Previamente a la llegada del mio nono, había llegado don Luis Moro, fundador de la Empresa de Pompas Fúnebres.

    Ambos eran muy amigos,paisanos” y por supuesto fervorosos garibaldinos. Cuando abuelito Giuseppe(José) Tonossi desembarcó en Montevideo, luego de un viaje muy azaroso, ya que no lo había podido hacer en Buenos Aires, pues allí también eran perseguidos los garibaldinos, Don Luis Moro, el querido “paisano”, lo estaba esperando y le aconsejó que se fuera a vivir al pueblo de Sauce.

    Las cuestiones políticas estaban complicadas y entonces su consejo fué que se radicara en Sauce para mayor seguridad y tranquilidad.

    Así lo hizo el nono Tonossi. Se afincó con tareas de labrador, conoció a mi abuelita, Nicasia Vignoli, cuyos padres eran también italianos, contrajeron matrimonio, mi abuelito era casi 20 años mayor que mi abuela, pero cuentan que mi abuelita era muy hermosa, el nono se enamoró, se casó con la “belleza” del Sauce a tal punto que la nona tenía un hijito siendo soltera, lo cual en ésa época era un asunto polémico, diríamos, pero “nobleza obliga”, el tano enamorado se casó, adoptó a mi tío Pedro y con la nona fueron muy prolíficos, 9 hijos, uno seguía al otro, mis tíos Pascasio, Ramón, José, Felipe, Esteban y el más chico mi papá, don Nicasio Tonossi VIgnoli.

    En el medio de ellos nacieron las únicas tres mujeres, tía Dominga, tía Josefa y tía María Elena (Cármen). Prolíficos los nonos, !mucho amor! y no existía la T.V. ni el cinematógrafo!!! seis varones y tres mujeres y les decían la “familia de los varones”.

    De más está decir que a tío Pedro, siempre lo consideraron hermano y no medio hermano, a tal punto que yo me enteré de la historia cuando era casi adolescente. Cuando mi papá era chiquito, aparece en el Sauce, don Luis Moro, “paisano” y amigo fiel y le propone al nono que con tantos hijos sería más conveniente que fuera a poblar Sayago, donde podrían los varones entrar a trabajar en la recientemente instalada Fábrica de Portland y en la también inaugurada Facultad de Agronomía.

    Los nonos vivieron al llegar a Sayago en una casa, ya demolida, situada en lo que al dia de hoy es la Cantera de la Fábrica de Portland.

    Así que tío José, tío Ramón, tío Pascasio en la ex Dolmenit, luego la Eternit, tío Esteban en la Facultad y papá, adolescente, en la Granja perteneciente a la misma Facultad de Agronomía. Por otro lado, las mujeres, tía Dominga se casó con otro italiano amigo de la familia, don Adolfo Astrúa y por muchos años trabajaron y administraron la antigua quinta de Lecocq, sita en Cno. Lecocq que se extendía desde Ariel a Cno.La Redención por el frente y costado izquierdo y por el costado derecho era atravesada por las vías del ferrocarril a La Tablada.

    Enorme quinta del Sayago rural, propiedad del Dr. González Danree, donde todos los Tonossi disfrutábamos de encuentros, ayudábamos en las tareas rurales, si era necesario y donde puedo afirmar, con enorme nostalgia, viví los momentos más hermosos de mi niñez y adolescencia.

    La quinta era el lugar donde nos integrábamos como FAMILIA!!!, donde compartíamos nuestra identidad!! porque los tíos Astrúa-Tonossi eran siempre los más cálidos anfitriones!!! Cuántos hermosos recuerdos, cuántas raices afianzadas en el añorado Sayago!!! y finalmente, con gran orgullo, qué familia, los Tonossi!!!

    Cómo no sentirme sayaguense, lo seré hasta el final de mis días!!!

    P.D. ¿ Sabían que mi abuelito, José Tonossi, figura en libros como uno de los garibaldinos que se afincaron en Uruguay y en Sayago? y que como Tonossi somos de las familias primeras que poblaron Sayago? y que Sayago era un enorme pantano, en lugares de los cuales, el mio Nono con sus “paisanos” garibaldinos y sayaguenses, en sus tiempos de ocio, cazaban patos?

    Debido a la existencia de lugares pantanosos es que los sayaguenses hasta el día de hoy deben luchar contra la humedad que filtra por los cimientos de las casas. Aunque se haya rellenado, Sayago tiene un subsuelo de humedales, pero ello no fué ningún obstáculo para que pobláramos, procreáramos, viviéramos y disfrutáramos, todos los Tonossi, compartiendo, hasta el día de hoy, el orgullo de ser y de sentirnos sayaguenses hasta el tuétano de nuestros huesos, los que se han ido y los que aún permanecemos, aún lejos, con el alma afincada en el glorioso Sayago!!!

    • Preciosa historia Estela !!!

      No tenés, no podrás conseguir alguna foto de la vieja estancia de los Lecocq ? Ciertamente es el dato mas preciso que tenemos de los campos que rodeaban a la Villa de Sayago, yo confieso que apenas conocí los muros – que hasta los 70s cuando empezaron a construir la Ancap aún quedaban en pie – muy cerca del Camino Lecoq, apenas dejaban paso para un coche; comenzaban allá por donde se juntan Ariel con el Camino – el final del recorrido del 10 – y continuaban unos 200 o 300 ms.

      Con el material que tenían esos muros, hoy se podría construir un complejo habitacional, lo mas secreto es lo que había detrás, pues eran altos y jamàs pude ver para el interior.

  4. Estimado Gabriel, veré si puedo conseguir alguna foto pues estoy tratando de localizar las fotos que estaban en una valija chica de madera que tenía mi papá, don Nicasio Tonossi y que creo que quizás mi único hermano. Osvaldo, que vive desde hace muchos años en Estados Unidos, quizás sepa algo sobre dicha valija del “tesoro de los recuerdos de Sayago“.

    Si la pudiera hallar, sería verdaderamente como encontrar un tesoro!!!

    Te agradezco tu comentario sobre parte de mi historia familiar. En la última observación cuando hablas de los muros de la quinta de LecoCq, creo que tenían más de 1/2 metro de ancho y eran de ladrillos!!!

    Creo que para la época que se construyeron no existían los bloques. Te confieso que lo último que señalastes, que eran tan altos que no se podía ver nada para el interior, tu observación me “mojó” la oreja, como decimos los uruguayos.

    Mira, como adelanto te digo que para mí, cuando llegábamos caminando por Ariel hasta Cno. Lecocq, “flor de pateada“, desde que salíamos de casa en Ignacio Rivas casi Pedro Boggiani, la cuenta empezaba cuando llegábamos a Áriel y Garzón (donde en una esquina estaba la barraca Molessini y en la otra la casa de Delmira Agustini, con su bella fuente blanca a la entrada y que cuando le preguntÉ aba a papá sobre nuestra famosa poetisa, sólo me contaba que había sido la casa de ella y no decía más…

    Yo era chica y no iba a entender hasta muchos años después la tragedia de la vida de nuestra Delmira…).

    Prosigo, cuando pasábamos por la quinta de los Francia, grandes amigos de mis tíos Astrúa-Tonossi, cuando llegábamos a Carafí, por allí vivían mis tios José y Ramón, los Rabuñal, los Porta y tantos otros que ya no recuerdo y el camino se acortaba cuando llegábamos a la Fábrica de Columnas de la UTE; otra “pateadita más” y llegábamos a Ariel y Lecocq , y ya veíamos los muros que tú mencionas, bueno, para mis ojos de niña y luego de adolescente, atravesar el portón de los muros, el gran portón, era el comienzo de la aventura, era sentirme como “Alicia en el País de las Maravillas”.

    Lo que venía después era “entrar en un mundo de maravillas” porque todo el entorno se transformaba , la hermosa casa colonial a la entrada, donde vivía el Dr. González Danree, jinete de largas botas que acostumbraba pasear por la enorme quinta montado en su caballo…. la casa en sí, con sus pisos de ladrillos, sus techos con vigas de madera y la sala de música, donde el dueño tenía todo tipo de instrumentos musicales, donde venía a pasar los veranos la famosa Elianne Richepin, que inauguró el Concurso Ciudad de Montevideo, concurso mundialmente famoso dedicado a los jóvenes y talentosos pianistas. ..

    Ella misma es reconocida hasta hoy como sino la mejor , una de las mejores intérpretes femeninas de Chopin.

    Un romántico affaire con el Dr. González Danree, ella una dama francesa jóven, chiquita y menuda, qlue solía bañarse en un estanque o piscina que estaba al costado de la enorme casa, desnuda y jugando con sus enormes perros….

    Cenaban bajo una glorieta en la noche iluminada por una velas encima de la mesa redonda, donde a veces el Dr. “flambeaba” el postre, mientras en las hermosas copas de cristal, que refulgían bajo las luces de las velas, tomaban el vino exquisito que fabricaban el Dr. y mi tío Adolfo Astrúa y que era conservado en una cava de piedra situada como en un sótano al otro costado de la casa, cerca de donde estaban las caballerizas.

    Querido Gabriel y queridos sayaguenses, no piensen que estoy imaginando, estoy contando lo que mis asombrados ojos veían.

    Más tarde la famosa pianista contrajo enlace con el Dr. González Danree y me enseñó algo de piano, muy poco porque viajaban mucho, pero era un disfrute para mí practicar el francés, ya que estaban asombrados de que sólo con los 4 años de francés en el liceo No. 9 de Colón yo tenía tan buena pronunciación.

    Allí comenzaron mis contactos con el idioma francés. que me animaron a seguir estudiando otros idiomas, ya que descubrí allí mi vocación por el estudio y enseñanza posterior de varios idiomas.

    No piensas Gabriel y queridos sayaguenses que mis experiencias fueron hermosas? Así trascurrían mis días en la quinta, donde durante la vendimia íbamos con otros Tonossi a juntar uva y cuando la cosecha de las manzanas , a juntar manzanas,etc. etc.

    Será que me estoy poniendo vieja, pero daría lo que me puede quedar de vida para volver a recorrer la quinta de Lecocq, bañarme en el estanque, recoger uvas y manzanas, comer CASTAÑAS al fuego, ayudar a mis queridos tiós en las tareas rurales, verlos a ellos y a mi familia, los que se fueron y los que todavía estamos para recordar cosas del glorioso Sayago rural. y compartir relatos de mi querida familia…….

    • Estela, qué maravilla !!!

      Siempre tuve el sueño de “armar la historia del barrio, eso sí, jamás la de lograr – con lo poco que he escrito – colaboraciones tan maravillosas como las tuyas !

      Es que solo habiendo vivido “de puertas adentro” podemos conocer de primera mano a los habitantes mas particulares que habitaron la zona. Los apellidos que nombras !! uy, todos conocidísimos …….

      Tu posibilidad de enseñarnos “en una recorrida visual y sensitiva “ como se vivía mas allá de las casas de la gente mas humilde es fabulosa !!

      Tu comentario lo colocaré como post, lo merece, voy a tratar de buscar fotografías – te pido a ti el mismo rastreo – para recrear ese “paseo desde Boggiani hasta Lecocq” y te invito – e incito – a que sigas desgranando estas maravillosas historias como la de hoy !!

      No sé como darte la gracias en nombre de todos los lectores !

      Gracias Profe Tonossi !!!


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